Dolor en el Alto Valle por la muerte de "Beba", una reconocida y querida comerciante
A los 97 años, falleció una de las figuras más emblemáticas de Neuquén. Su comercio fue un refugio cultural y su legado perdurará en la memoria de la ciudad.
Teresa "Beba" Fittipaldi supo cuándo bajar el telón, pero su historia sigue viva en las calles de Neuquén. Fue más que una comerciante: una gestora cultural, una visionaria y una pionera del diseño. Durante casi 50 años, su emblemático negocio en la esquina de Ministro González y Santa Fe fue un faro para quienes buscaban arte, piezas únicas y un rincón de conversación sincera. El miércoles, a los 97 años, se despidió definitivamente, dejando un legado imborrable.
Pertenecía a una familia de pioneros que dejó su huella en Neuquén. Su apellido está vinculado a la farmacia Fittipaldi, un nombre que quedó impregnado en la memoria en la región. En Centenario fue una farmacia tradicional, fundada por sus padres, ubicada en el Casco Viejo.
Beba se inclinó por el arte y el diseño y la gestión cultural. Estudió escenografía en el Colón, arquitectura y diseño de interiores, y durante años tuvo un estudio en la galería Española.
Hasta que decidió que su lugar estaba en la calle, de cara a la gente, entre piezas únicas de artesanos que conocía en Buenos Aires y en cada rincón donde descubría talento.
Un comercio, refugio de amigos
El Centro de Artesanías y Diseño era un refugio para quienes buscaban un regalo distinto, una pieza de arte con historia, un rincón donde la cultura tomaba forma en cerámicas, textiles, maderas y metales.
Cuando decidió cerrar en 2017, lo hizo sin dramatismos, pero con una pizca de melancolía. "Voy a extrañar esto: estar con la gente", dijo entonces. Y claro que la extrañaron. Porque en una ciudad donde todo cambia rápido, donde las esquinas emblemáticas se transforman en locales efímeros, ella había logrado sostener un espacio que resistía el paso del tiempo.
La noticia de su fallecimiento se conoció en la mañana del jueves, aunque ocurrió el miércoles por la tarde. Muchos la recordarán como la comerciante que supo hacer de su negocio un punto de encuentro.
Otros, como la mujer que convirtió a sus clientes en amigas. Y algunos, simplemente, como la Beba que disfrutaba de su jardín, que soñaba con estudiar algo nuevo, con ir a un taller literario.
"Quiero estar tranquila en mi casa", dijo aquella vez con la misma serenidad con la que ayer, a los 89 años, cerró su última función.
Fuente: Medios.