Muerte del soldado: al no encontrar huellas en el fusil, esperan por más pericias
Sospechan que alguien no cuenta todo lo que sabe porque la Justicia Federal aún no puede resolver qué pasó con el arma.
La muerte de Pablo Córdoba, un joven soldado de 21 años en Zapala, sigue rodeada de dudas en Neuquén. Su familia, convencida de que se trató de un homicidio, se constituyó como querellante. Además, las nuevas pericias que recibió el Juzgado Federal de Zapala arrojaron que no había huellas en el fusil. Ni las del soldado ni las de las personas que lo atendieron y que aseguran haber manipulado el arma.
Muerte del soldado: la familia asegura que fue un homicidio
Y las pericias que ordenó el juez federal de Roca (subroga en Zapala), Hugo Greca, tampoco ayudan para determinar si fue un suicidio o un homicidio. El FAL fue disparado, pero las pericias determinaron que no había huellas que permitan determinar quién o quiénes lo manipularon. No estaban las de Córdoba o las de la enfermera, que reconoció en su declaración que atendió al soldado sin guantes y fue ella la que se lo sacó del pecho.
El jueves 1 de junio, el soldado Pablo Córdoba perdió la vida en circunstancias aún desconocidas, mientras cumplía su servicio de guardia.
Si bien, según los expertos que realizan estas pericias, es lógico que en el fusil no se hayan encontrado huellas, ya que es un tipo de arma de grueso calibre que tiene mucha lubricación y por esa grasitud que queda en las distintas partes del FAL, es que no quedaron impresiones de las huellas de ninguna persona.
En los próximos días estarán listas nuevas investigaciones para conocer qué pasó el 1 de junio del 2023.
Sin embargo, las sospechas se centran en los disparos. Córdoba murió de dos disparos, un primer tiro que ingresó en el cráneo a la altura del mentón con trayectoria ascendente y orificio de salida en los occipitales. En tanto que el otro fue a la altura de la sien, con orificio de salida del otro lado de la cabeza. Si se trató de un suicidio, disparó una vez y luego cargó para disparar de nuevo.
Además surge otro detalle, que el cargador estaba fuera del arma cuando se la secuestró. La pericia indica que está en buenas condiciones y que es imposible que se haya caído solo. Entonces, alguien lo sacó.
Ahora Greca intentará determinar qué hizo cada una de las nueve personas que estuvieron junto a Córdoba agonizando. Por las contradicciones con respecto al hallazgo del arma y el cargador fuera del fusil, alguien lo manipuló. Por eso cree que hay alguien que no está contando todo lo que hizo. Una posibilidad es que quien tuvo el fusil en sus manos, antes de secuestrarlo y en la urgencia por atender al soldado, haya desactivado el arma de forma casi automática.
Por último, en los próximos días, el juez Greca espera las pericias de ampliación de la autopsia, el análisis de la ropa y la pericia psicológica de los últimos seis meses de Córdoba.
Fuente: MI