La causa por el secuestro de 783 kilos de cocaína en Caviahue entra en una nueva etapa. El Juzgado Federal N.º 2 de Lomas de Zamora comenzará a peritar los teléfonos celulares y otros dispositivos secuestrados durante los allanamientos realizados en el marco del operativo “Infierno Blanco”, con el objetivo de reconstruir las comunicaciones, el financiamiento y la estructura logística de la organización investigada.
El análisis buscará determinar cómo funcionaba la red detrás del millonario cargamento hallado en la cordillera neuquina y qué conexiones mantenía dentro y fuera de Argentina. La investigación, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), apunta a una estructura con ramificaciones internacionales y antecedentes vinculados con otros grandes cargamentos de cocaína.
El operativo Infierno Blanco se desplegó el 4 de julio de 2024, cuando Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina realizaron procedimientos simultáneos y secuestraron los 783 kilos de droga en Caviahue. La investigación señalaba que el cargamento tenía como destino final Chile y que la organización contaba con una estructura logística montada en la localidad neuquina.
Entre los principales investigados aparecen Gerardo David Salinas, alias “El Negro”, señalado como uno de los organizadores, e Ileana Mariela Bolzán, considerada una figura central de la estructura. La causa dejó además personas procesadas con prisión preventiva, un imputado con falta de mérito y otro sospechoso que permanece prófugo.
Qué buscarán en los teléfonos
El peritaje de los celulares, computadoras y equipos de comunicación secuestrados en ocho allanamientos realizados en Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires podría aportar información clave sobre la organización.
Uno de los objetivos será identificar quiénes financiaron el traslado y la estadía del grupo en Caviahue, además de reconstruir las comunicaciones entre quienes participaban de la operación.
Entre las pistas bajo análisis aparece el pago de $680.000 realizado por una empresa ganadera de Buenos Aires para alquilar las cabañas utilizadas por los integrantes de la organización en la localidad neuquina.
Los investigadores también buscan determinar cómo se organizó el traslado de la droga y qué personas participaron de la logística. Para la operación en la cordillera, la estructura habría dispuesto al menos cuatro camionetas y motos de nieve, utilizadas para desplazarse por la zona.
El análisis de los dispositivos podría aportar además información sobre posibles nuevos integrantes, contactos con proveedores y destinatarios y movimientos de dinero relacionados con el cargamento.
Una organización con antecedentes internacionales
La causa por los 783 kilos de Caviahue no comenzó de manera aislada. Según la investigación de la PROCUNAR, la organización venía siendo seguida desde 2018 por sus presuntos vínculos con una estructura dedicada al tráfico internacional de cocaína.
Uno de los antecedentes que aparecen relacionados es el secuestro de alrededor de 1.460 kilos de cocaína en 2020, detectados a bordo del velero Thorben. En esa investigación fue mencionada Ileana Bolzán, quien habría integrado la tripulación del barco utilizado para transportar la droga hacia Europa.
La pesquisa también vincula el expediente con otro procedimiento realizado en 2022, en el que fueron secuestrados unos 1.548 kilos de cocaína durante un operativo en Canning y Escobar.
Estos antecedentes son relevantes para los investigadores porque podrían permitir establecer si los detenidos en Caviahue formaban parte de una estructura de mayor alcance y qué función cumplía cada integrante.
La logística montada en Caviahue
La hipótesis judicial sostiene que la droga había llegado a la zona cordillerana para ser trasladada posteriormente hacia Chile. Para concretar ese movimiento, la organización habría elegido un complejo de cabañas como punto de concentración y almacenamiento.
La ubicación de Caviahue también habría respondido a su proximidad con la frontera y a las características del terreno cordillerano. La investigación detectó movimientos de vehículos y el uso de motos de nieve como parte de la logística prevista para atravesar la zona.
El secuestro de la droga impidió que esa operación pudiera concretarse y derivó en una serie de detenciones y allanamientos simultáneos en distintas provincias.
La investigación también quedó relacionada con dos homicidios ocurridos posteriormente: los asesinatos de Marcelo González Algerini, en Pilar, y Fabián Sturm Jordan, en Recoleta.
La Justicia investigó esos crímenes como posibles ajustes de cuentas vinculados con la estructura del narcotráfico que aparece detrás del cargamento de Caviahue. En particular, González Algerini había sido señalado como una persona vinculada con la logística de la organización y había logrado escapar durante los procedimientos de 2024.
La conexión entre esos homicidios y el cargamento neuquino forma parte de una línea investigativa más amplia y no implica, por sí sola, que todos los involucrados en esos hechos hayan sido formalmente acusados por los mismos delitos.
El nuevo peritaje puede abrir otra etapa de la causa
Ahora, la atención está puesta en el contenido de los teléfonos y demás dispositivos secuestrados. Los investigadores esperan encontrar mensajes, llamadas, contactos, movimientos financieros y otros elementos que permitan reconstruir el funcionamiento interno de la organización.
El objetivo será avanzar sobre preguntas que todavía permanecen abiertas: quién aportó el dinero, quién coordinó la logística, cómo se organizó el traslado de los 783 kilos y qué conexiones tenía la estructura con otras organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas.
Los resultados del peritaje podrían incluso derivar en nuevas imputaciones, según fuentes judiciales.
A más de dos años del operativo Infierno Blanco, la investigación vuelve a mirar hacia los dispositivos secuestrados para intentar reconstruir, desde las comunicaciones y los movimientos de sus integrantes, cómo funcionaba la organización que pretendía sacar desde la Patagonia uno de los mayores cargamentos de cocaína detectados en la región.
Fuente: Medios.








