La chef zapalina, reconocida como Embajadora de la Gastronomía Neuquina, llegó a la competencia con una preparación que ya tenía una historia propia: la empanada con la que había ganado el Festival Patagónico de la Empanada en su ciudad. Esta vez, esa receta dio el salto a un escenario de alcance internacional y terminó en lo más alto del podio.
El certamen reunió a más de 200 participantes en La Rural de Palermo, que compitieron en distintas categorías frente a un jurado especializado. Para Caffa, el desafío tenía además un valor especial: representar a Neuquén y mostrar que detrás de una empanada también puede contarse la identidad de una región.
La gran protagonista fue su empanada regional, elaborada con tres productos profundamente vinculados con la gastronomía neuquina: chivo, ñaco y piñón patagónico.
Antes de viajar a Buenos Aires, Caffa había definido esa preparación como su “insignia” y explicó que su intención era que cada ingrediente también permitiera poner en valor a quienes trabajan para producirlos.
“Traje la empanada regional, la neuquina, que hice ahí en el festival. Esa es como mi insignia y es la historia también que me gusta contar”, había señalado.
La receta parte de productos que remiten a distintas historias del territorio: la crianza de los chivos, la elaboración del ñaco y la recolección y el cuidado de los piñones. Para esta competencia, la chef mantuvo la esencia de la preparación que la llevó al título patagónico, pero incorporó algunos cambios, entre ellos el uso del piñón en la salsa, para reforzar todavía más el perfil neuquino.
También ganó en la categoría Clásica
El desafío no terminó en la preparación regional. En la categoría Clásica, Caffa también decidió apartarse de una receta convencional de empanada de carne y darle una identidad propia.
Su objetivo fue conservar la esencia de una empanada tradicional, pero incorporar una vuelta personal que la distinguiera del resto de las propuestas. Esa búsqueda también terminó siendo reconocida por el jurado con otro primer puesto.
La competencia tuvo además exigencias diferentes a las del Festival Patagónico: las empanadas debían ser cocinadas en hornos profesionales y no podían freírse, mientras que los participantes contaban con apenas 30 minutos para preparar, cocinar y presentar sus elaboraciones.
Un recorrido que comenzó en Zapala
La consagración en Buenos Aires coronó un camino que había comenzado a tomar fuerza en 2025, cuando Caffa se destacó en el Festival Patagónico de la Empanada de Zapala.
Desde entonces, la chef profundizó su trabajo alrededor de los productos regionales y de la difusión de la gastronomía neuquina. El objetivo no fue solamente competir, sino también transformar ingredientes propios de la provincia en una forma de contar su territorio y sus tradiciones.
Ahora, aquella empanada nacida en Zapala llegó a uno de los escenarios gastronómicos más importantes del país y consiguió reconocimiento internacional. Chivo, ñaco y piñón patagónico dejaron de ser solo ingredientes para convertirse en parte de una receta que terminó con dos títulos.
El logro de Caffa representa así más que un premio gastronómico. Es también una forma de llevar la identidad de Neuquén a través de sus sabores, desde una cocina que recupera productos del territorio y los transforma en una propuesta capaz de competir y destacarse a nivel internacional.
Desde Zapala hasta Buenos Aires, la historia terminó como empezó: con una empanada neuquina. Solo que esta vez, con dos medallas de campeona mundial.