Archivo: la crónica de Chiche Gelblung sobre los arrieros del norte neuquino en los años 1970

Con el sello provocador de la época, el informe de Chiche Gelblung despertó contrapuntos entre la visión porteña sobre la cultura campesina y el verdadero significado patrimonial de la trashumancia.
Archivo: la crónica de Chiche Gelblung sobre los arrieros del norte neuquino en los años 1970

La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung a los 82 años este miércoles 9 de septiembre trajo a la memoria neuquina una de sus crónicas menos recordadas fuera de la provincia. Fue publicada en la revista Gente el 17 de abril de 1970, cuando el periodista tenía apenas 26 años y hacía cuatro que había logrado entrar al icónico semanario.

La nota, rescatada textual en el trabajo académico “La miseria de los veranadores del Alto Neuquén, según Samuel ‘Chiche’ Gelblung”, del historiador Luis Felipe Sapag (Cutral Có, 1947-2019), disponible en el repositorio SEDICI de la UNLP, comienza así: “Aquí viven argentinos. En pueblos con nombres desconocidos, nunca vieron funcionar un motor, ignoran que el hombre llegó a la luna…”.

Lucía, Adelaida y el médico que cambió todo
Para sostener esa mirada, Gelblung construyó su relato alrededor de tres personajes.

Lucía Acuña, de 13 años, de Las Ovejas. Vivía con nueve personas en una piecita de adobe con techo de paja. De siete hermanos, dos habían muerto. No iba a la escuela. Nunca había visto un auto, viajaba a caballo, se había cortado con una lata y se curaba con un trapo. Le dolía siempre el estómago. No sabía en qué provincia estaba.

Adelaida Merino, 78 años, a la que todos llamaban “abuela”. Hija de chilenos, 10 hijos, curandera y caudilla del pueblo. Para Gelblung era el símbolo del atraso: atendía partos y curaba con aguas preparadas, y se negaba a que su familia fuera atendida por médicos. Una de sus hijas había muerto en un parto asistido por ella.

Y el doctor Antonio Manuel Gorgni, el contrapunto civilizatorio del relato. Primer médico radicado en Las Ovejas, Varvarco y Manzano Amargo. El hombre que cruzaba la nieve en invierno, abría salas sanitarias precarias con ayuda de los vecinos y soñaba con instalar 13 puestos sanitarios. Hoy el hospital de Andacollo lleva su nombre. Gelblung lo presenta como quien viene a “educarlos, integrarlos a los medios adecuados de vida”.

También aparece una carta de Miguel Martín Hernández, de 13 años, llevado por Gorgni a Buenos Aires, donde describe por primera vez un ascensor, una escalera y un avión como si fueran descubrimientos de otro planeta.

La publicación en una revista masiva como Gente se interpretó en Neuquén como una mirada porteña, prejuiciosa y civilizadora, que justificaba la tutela del poder central y desconocía el tejido cultural. Generó fuerte impacto político y profundo rechazo local.

Paradójicamente, esa polémica sirvió para reforzar la identidad.

Hoy, 56 años después, aquello que Gelblung tildó de miserable y premoderno es patrimonio. Cerca de 1.500 familias mantienen la trashumancia en los departamentos Minas, Chos Malal y Ñorquín. No es solo mover animales de la invernada a la veranada. Es el corazón productivo, un pilar de la neuquinidad y un patrimonio vivo de la Patagonia que el Estado provincial protege: huellas, aguadas, saberes ancestrales.

Fuente Medios

Publicidad

Últimas noticias