Para Gastón Remy, el 11 de septiembre de 2001 no es una fecha que pueda recordar como un acontecimiento histórico más. Aquella mañana estaba en su departamento de Manhattan, junto a su esposa, cuando una llamada telefónica los llevó a encender el televisor y descubrir que Nueva York acababa de convertirse en el escenario de uno de los ataques más impactantes de la historia reciente.
Vivía a unas 40 o 50 cuadras del World Trade Center y todavía no había salido hacia su trabajo cuando un avión impactó contra la Torre Norte. Poco después, él y su esposa vieron en televisión el segundo ataque. “Ahí entendimos que no era un accidente aislado”, recordó.
El edificio donde residían tenía más de 70 pisos y una terraza desde la que se podía observar buena parte del horizonte de Manhattan. Ese lugar terminó convirtiéndose en el punto desde el que Remy, su esposa y otros vecinos siguieron durante horas lo que ocurría a la distancia. Desde allí observaron el derrumbe de las Torres Gemelas.
“Primero subimos para tratar de entender qué estaba pasando. Después vimos caer las torres”, relató. Lo que más recuerda de aquel momento es la desaparición repentina de una parte del paisaje que durante años había formado parte de su vida cotidiana.
Una vida entre Neuquén y Estados Unidos
Remy nació en Córdoba en 1973, pero pasó gran parte de su infancia en la Patagonia. Su familia se instaló primero en General Conesa, Río Negro, y posteriormente se trasladó a Neuquén.
Vivió en la capital provincial hasta los 17 años, cuando viajó a Chicago como estudiante de intercambio para terminar el colegio secundario.
Ese vínculo con la Patagonia permaneció a lo largo de los años. Incluso después de haber vivido en distintas ciudades y países, Remy sostiene que Neuquén continúa siendo el lugar con el que identifica sus raíces.
Después de regresar a la Argentina, estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires y comenzó a trabajar en un estudio jurídico. Poco después se casó con María Florencia y ambos se instalaron en Nueva York.
Ella comenzó una especialización en psicología infantil y trabajó en un hospital, mientras que él consiguió un puesto como abogado en un estudio ubicado en el Rockefeller Center.
El curioso vínculo con la familia Bin Laden
Durante su estadía en Estados Unidos, Remy continuó con su formación académica y realizó un máster en Derecho en la Universidad de Columbia. Entre los más de 100 estudiantes que cursaban el programa estaba Wafah Dufour, sobrina de Osama Bin Laden.
El vínculo entre ambos fue limitado a algunas clases y, según relató Remy, no existía una relación cercana.
Dufour no se encontraba en Nueva York cuando ocurrieron los ataques. Había viajado a Suiza para visitar a su madre y, después de los atentados, decidió utilizar el apellido Dufour para evitar la asociación pública con la familia Bin Laden. Con los años, tuvo incursiones en el modelaje y la música.
La mañana que cambió Nueva York
Antes de los atentados, Remy llevaba una vida normal en Manhattan. En los días previos había asistido incluso al US Open y mantenía reuniones con la comunidad argentina y con la peña de Boca Juniors en Nueva York. Nada le había hecho pensar que se aproximaba un ataque.
La mañana del 11 de septiembre comenzó con un cielo despejado. Remy se había quedado dormido y todavía estaba en su casa cuando recibió el llamado de una amiga que se encontraba en Chile.
La televisión mostró las primeras imágenes del impacto contra la Torre Norte. Minutos más tarde, el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur. A partir de ese momento, la ciudad quedó sumida en la incertidumbre.
El transporte fue interrumpido, miles de personas abandonaron sus lugares de trabajo y las calles comenzaron a llenarse de equipos de emergencia y fuerzas de seguridad.
Para Remy, una de las imágenes más difíciles de olvidar fue el momento en que desapareció la primera torre. “Era parte del paisaje de Nueva York y, de repente, ya no estaba”, recordó.
El atentado también cambió una decisión familiar
En los días posteriores, mientras Nueva York intentaba recuperar cierta normalidad, Remy y su esposa atravesaban además un momento personal importante: acababan de enterarse de que esperaban a su primera hija. Al mismo tiempo, él tenía sobre la mesa una propuesta laboral de Dow Chemical para regresar a la Argentina.
Antes del atentado, la idea de abandonar Nueva York no estaba del todo definida. Tenía un trabajo que le interesaba, la pareja estaba instalada en la ciudad y sentían que estaban viviendo en uno de los centros económicos más importantes del mundo. Pero el ataque modificó sus prioridades.
La posibilidad de volver al país, acercarse a sus familias y comenzar allí su vida como padres adquirió un nuevo significado. Finalmente aceptó la propuesta y regresó a la Argentina en diciembre de 2001.
El regreso coincidió con uno de los momentos más convulsionados de la historia reciente del país. El día que llegó a Buenos Aires para firmar su contrato, el edificio fue desalojado en medio de la crisis política que atravesaba el país.
De Dow a Vaca Muerta
A partir de entonces comenzó una extensa trayectoria en el mundo empresarial. Remy permaneció durante 16 años en Dow, donde comenzó como abogado y llegó a ocupar la presidencia de la compañía para Argentina y la Región Sur.
También estuvo al frente de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica y ocupó la vicepresidencia de AmCham Argentina. En 2018 asumió como presidente de Vista Oil & Gas, la compañía creada por Miguel Galuccio y enfocada en el desarrollo de Vaca Muerta.
Además, presidió IDEA y durante la pandemia participó de #SeamosUno, iniciativa que distribuyó millones de raciones de alimentos durante la emergencia sanitaria. Desde 2021 se desempeña como CEO de Nuqlea, una empresa tecnológica vinculada al sector de la construcción.
Ground Zero y una memoria que permanece
Con el paso de los años, Remy regresó varias veces a Nueva York. La ciudad continúa ligada a momentos importantes de su vida: allí estudió, trabajó, comenzó su matrimonio y recibió la noticia de que sería padre. Pero también fue el lugar donde presenció una tragedia que modificó para siempre su percepción del mundo.
Cuando volvió a Ground Zero junto a su esposa, la experiencia fue especialmente movilizante. Para él, una de las diferencias entre conocer las cifras del atentado y recorrer el memorial está en poder observar los nombres de quienes murieron. “Las cifras son abstractas. Los nombres no”, reflexionó.
El mundo antes y después del 11-S
Más de dos décadas después, Remy considera que el atentado significó un quiebre en la percepción de seguridad que tenía su generación.
Hasta entonces, describió, predominaba una mirada optimista sobre el futuro, marcada por la globalización, el desarrollo tecnológico y una mayor integración entre países. El ataque contra Estados Unidos cambió esa percepción. “Terminó brutalmente con parte de aquella inocencia”, sostuvo. También modificó su propia manera de valorar las certezas cotidianas y las decisiones personales.
Para Remy, aquella jornada no dejó una enseñanza sencilla ni una moraleja. Sí le permitió tomar conciencia de la fragilidad de aquello que las personas suelen considerar seguro y de la importancia que tienen los afectos, las raíces y el lugar al que uno siente que pertenece.
El 11 de septiembre quedó así unido a su historia de una manera difícil de separar: fue testigo directo de un acontecimiento que transformó al mundo y, al mismo tiempo, de un episodio que terminó influyendo en una de las decisiones personales más importantes de su vida: regresar a la Argentina.
Fuente: Medios








