Kurruf volvió a volar: liberaron un cóndor andino en Sierra Grande
El ejemplar había sido rescatado en Tembrao y rehabilitado por especialistas. Tras recuperarse, volvió a la naturaleza frente a vecinos, estudiantes y familias.
Lucía Palma
Por primera vez,Sierra Grande fue escenario de la liberación de un cóndor andino adulto. Después de ser rescatado, trasladado y sometido a un proceso de rehabilitación, Kurruf recuperó su libertad y volvió a desplegar sus alas frente a una comunidad que acompañó con emoción el regreso del ave a su hábitat natural.
El momento ocurrió frente a las sierras de la localidad, donde vecinos, familias, estudiantes, docentes, especialistas y autoridades se reunieron para acompañar una jornada que quedará como un acontecimiento inédito para Sierra Grande. La liberación fue también una oportunidad para acercar a la comunidad al trabajo de conservación de una de las especies emblemáticas de la Patagonia.
La intendenta de Sierra Grande, Roxana Fernández, destacó la importancia de que las sierras locales hayan sido elegidas para la liberación.
“Fue una actividad que congregó a muchísima gente, una jornada muy linda. Que hayan elegido nuestras sierras preciosas para este momento inolvidable es muy significativo, y fue muy importante contar con el acompañamiento de la comunidad educativa”, expresó.
Del rescate a la libertad
La historia de Kurruf comenzó el 10 de julio, cuando fue encontrado en Tembrao, departamento Valcheta, con un cuadro de debilidad que le impedía volar. El aviso realizado por un vecino permitió activar rápidamente el operativo de rescate a través de los asistentes de campo del Ecoparque de Buenos Aires.
Luego de recibir los primeros auxilios en Valcheta, y con la colaboración de Aerolíneas Argentinas, el cóndor fue trasladado al Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Temaikèn. Allí permaneció bajo atención veterinaria especializada hasta recuperar las condiciones necesarias para regresar a la naturaleza.
La guardaparque e integrante del equipo de Sierra Pailemán, Camila Benítez, resaltó el papel que tuvo la comunidad desde el inicio. “Nuestros vecinos son nuestros aliados. Gracias a ellos estamos acá y Kurruf puede volver a volar en libertad”, señaló.
La recuperación también estuvo acompañada por una tarea de sensibilización en las escuelas de Sierra Grande. Durante los días previos a la liberación, integrantes del programa visitaron establecimientos educativos para explicar a los chicos y jóvenes la importancia de respetar el proceso y acompañar el regreso del ave a su ambiente.
“Después son ellos los que llevan el mensaje a sus amigos, familias y vecinos. Así se arma una red”, explicó Benítez.
Un cóndor adulto que conoce su territorio
La liberación de Kurruf tuvo además una particularidad: se trata de un ejemplar adulto, por lo que ya cuenta con experiencia para desenvolverse por sí mismo en la naturaleza.
La asistente bióloga del Programa de Conservación de Cóndor Andino del Ecoparque de Buenos Aires, Daniela Reygert, explicó que esa experiencia será fundamental a partir de ahora. “Kurruf es adulto, ya tiene la experiencia de saber volar, conoce la zona, estos cerros y sabe buscar comida”, detalló.
A diferencia de los pichones, que requieren un proceso más prolongado de adaptación y seguimiento mientras desarrollan habilidades básicas, un ejemplar adulto puede volver a utilizar sus conocimientos para desplazarse, encontrar refugio y alimentarse.
Un regreso posible gracias al trabajo conjunto
La liberación fue el resultado de un operativo que involucró a distintos organismos y especialistas. La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro, junto con el área de Fauna, acompañó las diferentes etapas de recuperación de Kurruf hasta su regreso al ambiente natural.
También participaron integrantes del Cuerpo de Guardas Ambientales del Área Natural Protegida Puerto Lobos y equipos técnicos provinciales.
“La recuperación y liberación de Kurruf es el resultado de un trabajo articulado y sostenido para proteger nuestra fauna silvestre”, destacó la secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Judith Jiménez.
La cadena que permitió el regreso del cóndor a su hábitat comenzó con un simple aviso de un vecino y continuó con el traslado, la atención veterinaria, la rehabilitación y el trabajo de numerosos especialistas e instituciones.
Para Sierra Grande, el momento dejó además una imagen que difícilmente se olvide: una comunidad reunida frente a las sierras, esperando en silencio y, finalmente, observando cómo Kurruf extendía sus alas y volvía a volar en libertad.