La crecida de un arroyo cordillerano dejó a un criancero de 80 años sin posibilidades de abandonar su puesto en el centro-oeste de Neuquén. Don Salinas, conocido en la zona como el “Negro Salinas”, quedó aislado por el aumento repentino del caudal del Huarenchenque, luego del temporal de los últimos días. Finalmente, fue rescatado mediante un operativo en helicóptero y trasladado al hospital de Loncopué.
El hombre vive desde hace décadas dedicado a la crianza de animales y a la actividad trashumante, con el traslado entre los puestos de veranada e invernada. Sin embargo, las condiciones climáticas complicaron su rutina y lo dejaron atrapado en una zona de difícil acceso, con frío, hambre y dolores en todo el cuerpo.
La situación fue relatada por José Antonio Tapia, coordinador de la Zona Centro de Manejo del Fuego y bombero voluntario, quien tuvo un papel clave en la coordinación del rescate.

Un arroyo crecido impidió el rescate por tierra
El pedido de asistencia llegó el martes alrededor de las 20:30 a la Comisaría 26 de Loncopué. A partir de ese momento, personal policial y del hospital intentó llegar hasta el puesto del criancero, pero el caudal del arroyo Huarenchenque impedía avanzar.
Incluso un peón de un establecimiento vecino intentó ayudarlo a salir a caballo. Sin embargo, el estado físico del hombre y las dificultades del terreno hicieron que el intento no prosperara.
“Le dolía todo el cuerpo, así que se quedó de vuelta en el puesto”, explicó Tapia. También advirtió sobre los riesgos de insistir con una evacuación por esa vía: “Se corría el riesgo de que pisara mal un caballo y se llevara puesto a un gaucho por el arroyo”.
Ante la imposibilidad de llegar por tierra, quedó claro que necesitaban otro medio para evacuarlo.
Un operativo aéreo permitió llegar hasta el puesto
Luego de recibir el aviso de un efectivo policial de apellido Retamal, Tapia se comunicó con Luciana Ortiz Luna, titular de la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos, para solicitar la intervención de un helicóptero. “La llamé en el mismo momento, al atenderme le comento el problema. Le pido si estaba la posibilidad del medio aéreo. Me dijo que sí, enseguida”, recordó.
La intención inicial era concretar el operativo durante la noche del martes, pero las condiciones meteorológicas y la falta de visibilidad impidieron el vuelo. Finalmente, el miércoles cerca de las 11 se presentó una ventana climática que permitió poner en marcha el rescate.
Con las coordenadas precisas del puesto, el aeroevacuador de la Dirección Provincial de Aeronáutica despegó desde el helipuerto de Bomberos de Loncopué. A bordo viajaron un enfermero, un sobrino del criancero que conoce la zona y personal de Manejo del Fuego.
El traslado se realizó en aproximadamente 15 minutos. Una vez que aterrizaron en el helipuerto de Bomberos, una ambulancia esperaba para llevar a Don Salinas al hospital de Loncopué.
“Venía con mucha hambre, con frío, pero gracias a Dios estaba consciente”, contó Tapia. También destacó que, pese a sus 80 años, el hombre se encontraba en buenas condiciones generales y no tenía antecedentes de hipertensión ni diabetes, ni tomaba medicación.
Un rescate que involucró a distintos organismos
El operativo fue posible a partir del trabajo coordinado entre la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos, la Dirección Provincial de Aeronáutica, Manejo del Fuego, Bomberos Voluntarios, el Hospital de Loncopué y la Policía.
Para Tapia, la rapidez de la respuesta fue determinante para resolver una situación que presentaba importantes dificultades de acceso. En particular, destacó la intervención de Ortiz Luna para gestionar el recurso aéreo.
Dónde está el puesto del criancero
El establecimiento donde vive Don Salinas se encuentra en las nacientes del arroyo Huarenchenque, en plena cordillera de los Andes, dentro del departamento Picunches, entre Loncopué y Las Lajas.
El curso de agua nace de vertientes cordilleranas y recorre unos 27 kilómetros hasta desembocar en el río Agrio. Atraviesa un valle que puede quedar completamente condicionado cuando las lluvias y las condiciones climáticas provocan crecidas.
En ese sector alto y encajonado, el criancero desarrolla desde hace décadas su actividad, marcada por el traslado estacional de animales entre la veranada y la invernada. Una forma de vida tradicional de Neuquén que, esta vez, quedó interrumpida por la fuerza del agua y obligó a desplegar un rescate desde el aire.
Fuente: Medios








