Hay historias que sobreviven durante décadas en la memoria de unas pocas personas, aun cuando casi no quedan documentos que permitan reconstruirlas. Algunas permanecen ocultas hasta que alguien decide seguir sus rastros, buscar testimonios y recuperar aquello que quedó fuera de los registros. Ese fue el camino que recorrió el periodista Santiago Rey con La comuna libertaria del riñón artificial, una investigación que acaba de recibir el primer premio en la categoría Crónica del Concurso de Letras 2026 del Fondo Nacional de las Artes (FNA).
El reconocimiento tiene una particularidad: se trata de la primera edición en la que el FNA incorporó la crónica como categoría. El concurso recibió 1.957 postulaciones de todo el país y el jurado estuvo integrado por Josefina Licitra, Martín Sivak y Javier Sinay.
La obra de Rey recupera un episodio poco conocido del desarrollo tecnológico y médico en América Latina: el intento de crear un riñón artificial en Chile durante los primeros años de la década del ’70.
La investigación comenzó a partir de un dato que llegó desde colegas chilenos. A partir de allí, Rey inició un recorrido que incluyó viajes, entrevistas, búsqueda de documentos y la reconstrucción de testimonios para intentar comprender qué había ocurrido con aquel proyecto.
“Me interesó el tema, comencé a investigarlo, viajé a Chile en un par de oportunidades y fueron muchos meses de intentar desentrañar una historia”, relató.
El trabajo permitió reconstruir una experiencia que había quedado prácticamente fuera de los registros oficiales. “Fueron muchos meses de intentar desentrañar una historia que había sido primero sepultada por la dictadura de Pinochet luego del golpe del 11 de septiembre del 73, pero que tampoco había sido retomada por la transición democrática que se abrió a comienzos de los 90 en Chile”, contó Rey.
El jurado del concurso destacó especialmente la solidez narrativa, el manejo del tiempo y el suspenso construido a partir de documentos, fotografías y diferentes huellas materiales encontradas durante la investigación.
Un riñón artificial construido en Chile
La crónica reconstruye el trabajo de un nefrólogo y dos arquitectos que, durante el gobierno de Salvador Allende, desarrollaron una máquina de hemodiálisis artesanal. El dispositivo llegó a funcionar en un hospital de Valparaíso y uno de sus modelos incluso fue enviado a México como donación, en el contexto de unas inundaciones.
Sin embargo, el golpe militar de 1973 interrumpió aquella experiencia y el proyecto quedó prácticamente sepultado. Con el paso del tiempo, la ausencia de documentación oficial hizo todavía más difícil reconstruir lo ocurrido.

“No hay paper oficial, no hay documentación que acredite la existencia de este proyecto, pero sí la memoria de un hombre de 82 años que participó, que fue uno de los creadores”, explicó Rey.
Ese testimonio se convirtió en una de las piezas centrales para avanzar en la investigación y recuperar una historia que, además de su dimensión médica y tecnológica, plantea interrogantes sobre las posibilidades de desarrollo científico en los países del sur global.
Según explicó el periodista, aquella experiencia buscaba poner “al hombre en el centro de la capacidad creativa” y demostrar que desde países considerados periféricos también era posible desarrollar soluciones propias frente a la dependencia tecnológica.
“Fue una epopeya tecnológica la creación de este riñón artificial que efectivamente estuvo funcionando en un hospital en Valparaíso”, señaló.
El valor de una investigación que necesita tiempo
Para Rey, el premio excede el reconocimiento individual a una crónica. También representa una reivindicación de una forma de ejercer el periodismo basada en la investigación, el seguimiento de las historias y la posibilidad de dedicarles tiempo.
“Yo lo siento como un premio colectivo. Para quienes hace muchos años trabajamos en periodismo, es un premio también para el periodismo que investiga, que sigue los temas, que se involucra, que le dedica tiempo”, sostuvo.
El periodista ubicó ese reconocimiento en un contexto atravesado por transformaciones en los medios de comunicación, nuevas formas de consumo de información y dificultades para sostener investigaciones de largo aliento.
“Es un contexto de mucho ataque contra la libertad de prensa, la libertad de expresión, con mucha presión sobre el ejercicio cotidiano de un oficio, además muy precarizado”, planteó.
En ese escenario, Rey reivindicó el lugar de la crónica como una herramienta que permite detenerse en historias que difícilmente pueden abordarse desde la lógica de la inmediatez.
“No puede ser el único mérito del periodismo la inmediatez. Existe la posibilidad de involucrarse con las historias y tomarse tiempo”, señaló en otra entrevista posterior al premio.
Contar la Patagonia desde la propia región
Esa concepción del periodismo también atraviesa el trabajo que Rey desarrolla desde la Fundación de Periodismo Patagónico (FPP), una organización dedicada a promover el periodismo narrativo y a impulsar espacios de formación, investigación y publicación de historias de la región.
La Fundación gestiona además la revista digital En Estos Días, publica antologías del Concurso de Crónica Patagónica y organiza el festival NAVE de No Ficción.
“Es una plataforma de periodismo narrativo en estos días”, explicó Rey al referirse al espacio desde el cual comenzó a desarrollar parte del trabajo que terminó convirtiéndose en la crónica premiada.
La propuesta parte de una idea central: que la Patagonia pueda ser narrada desde sus propios territorios, con historias construidas por periodistas que conocen las realidades de la región.
En esa misma línea funciona el Laboratorio de Periodismo Patagónico, creado a partir de una alianza entre la Fundación de Periodismo Patagónico y la Universidad Nacional de Río Negro. El espacio busca promover crónicas, reportajes y ensayos, además de generar instancias de capacitación y debate sobre el ejercicio del periodismo en la Patagonia argentina y el sur de Chile.
NAVE prepara una nueva edición en Bariloche
Otro de los principales proyectos de la Fundación es NAVE de No Ficción, el Festival Iberoamericano de Periodismo Narrativo que se realiza en Bariloche. La próxima edición se desarrollará los días 5, 6 y 7 de noviembre, con una programación que reunirá a periodistas, escritores, estudiantes, docentes y lectores.
Rey adelantó que la agenda incluirá la participación de María Moreno, una intervención virtual de Martín Caparrós desde Madrid y la presencia de otros referentes del periodismo y la literatura. Durante el festival también se entregará el premio del Concurso de Crónica Patagónica, destinado a estimular la producción de historias narrativas desde la región.
“Hay una actividad muy variada. Son tres días muy intensos y yo diría que no es solamente para periodistas, es para gente que ama la literatura, el pensamiento, para estudiantes, para docentes. Son espacios de debate y de encuentro muy valiosos en estos momentos”, contó.
Las actividades serán gratuitas, mientras que los talleres tendrán cupos limitados. De esta manera, el reconocimiento obtenido por Rey se suma a una agenda que busca fortalecer el periodismo narrativo y recuperar historias del sur desde el propio sur.
Fuente: Medios.








