Día de la Madre: cae la natalidad en Argentina y cambia la forma de entender la maternidad

Los nacimientos se redujeron casi un 50% en una década y la tasa de fecundidad llegó a 1,3 hijos por mujer. En paralelo, crece la idea de que tener hijos es una elección y no una obligación, mientras las tareas de cuidado y la búsqueda de autonomía atraviesan los nuevos modelos familiares.
Día de la Madre: cae la natalidad en Argentina y cambia la forma de entender la maternidad

El Día de la Madre se celebra este domingo en un contexto de cambios demográficos y culturales que transforman la manera de pensar la maternidad en Argentina. En diez años, los nacimientos descendieron casi un 50%: pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024. A esto se suma una tasa de fecundidad de 1,3 hijos por mujer, la más baja registrada en el país, y una tendencia a postergar la maternidad.

“La familia no se ‘tiene’ sino que se planifica cuando hay varias cosas resueltas idealmente, o al menos algunas de ellas: trabajo, vivienda, estabilidad económica, deseo real versus mandato”, explicó Mariela Mociulsky, CEO de la consultora de innovación y tendencias Trendsity.

En este escenario, la decisión de tener hijos aparece cada vez más vinculada con el deseo personal y las condiciones de vida. La maternidad deja de responder a un único modelo y abre paso a distintas formas de construir una familia, organizar la crianza y distribuir las responsabilidades de cuidado.

Día de la Madre: cambia la forma de vivir la maternidad en Argentina.

Para Mociulsky, ambas tendencias pueden expresar una búsqueda similar: contar con mayor seguridad y acompañamiento en la vida familiar. “La nostalgia no es por el pasado real sino por lo que prometía contención y seguridad”, señaló. Según la especialista, el interés por esos modelos no necesariamente implica querer abandonar la autonomía, sino encontrar formas de crianza con mayor presencia y apoyo.

Así, muchas mujeres buscan combinar el trabajo, los proyectos personales y los vínculos familiares sin resignar tiempo para criar ni asumir individualmente todas las tareas de cuidado. “No es contradicción, es la misma búsqueda: que maternar no sea una renuncia a la autonomía, y que la autonomía no sea sinónimo de soledad”, sostuvo la consultora.

Los cambios en los vínculos familiares también se reflejan en las formas de convivencia y cuidado. En la Ciudad de Buenos Aires hay casi el doble de mascotas que niños menores de 14 años, una relación que evidencia nuevas configuraciones afectivas. Sin embargo, el fenómeno no implica necesariamente que los animales reemplacen a los hijos, sino que las personas organizan sus vínculos de acuerdo con sus deseos, posibilidades económicas y condiciones de vida.

“El Día de la Madre no desaparece, sino que se resignifica”, afirmó Mociulsky, quien resumió el cambio con una frase: “El Día de la Madre ya no celebra solo a la que parió, celebra a la que cuida”.

En una sociedad donde tener hijos dejó de ser una obligación social para una parte importante de la población, la fecha refleja una transformación en la forma de entender la familia. La maternidad convive hoy con diferentes proyectos de vida y modelos de crianza, atravesados por una misma pregunta: cómo construir vínculos de cuidado sin que eso implique renunciar a la autonomía personal.

Fuente: Medios

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