El actor Antonio Grimau murió a los 82 años, según confirmó la Asociación Argentina de Actores. El artista, que construyó una carrera de más de seis décadas en la televisión, el cine y el teatro, se encontraba internado en el Hospital Municipal de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer.
“Despedimos al actor Antonio Grimau. A través de su trabajo en los escenarios y las pantallas, construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino. Abrazamos a sus seres queridos en este momento de dolor”, expresó la entidad al comunicar la noticia.

Grimau había atravesado un delicado cuadro de salud en 2021, cuando contrajo coronavirus y desarrolló una neumonía bilateral que lo mantuvo internado durante casi dos meses. En ese período necesitó asistencia respiratoria y sufrió una recaída que obligó a hospitalizarlo nuevamente.

En aquel momento, el propio actor contó que había perdido 22 kilos y que debió realizar tres meses de kinesiología para recuperar la masa muscular. La situación fue tan compleja que llegó a temer que no volvería a caminar.
Pese a esos problemas de salud, el intérprete continuó activo en los escenarios hasta este año. En mayo estrenó junto a Betiana Blum la obra El diario de Adán y Eva, una adaptación de los textos de Mark Twain que comenzó su recorrido en el Teatro Regina y llegó a Rosario en julio.

En enero, además, había participado del estreno de la comedia dramática Vamo’ los pibes, en el Multiteatro, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro, bajo la dirección de Federico Palazzo.
Su extensa labor artística también fue reconocida por la Fundación Romeo, que le otorgó el premio Shakespeare por su aporte al teatro, el cine y las artes. En 2005 había recibido el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, entregado por la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación.
Una carrera que atravesó generaciones
Antonio Grimau nació el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, partido bonaerense de Lanús. Comenzó a actuar a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco teatral en el barrio porteño de Almagro.
Su popularidad creció con las telenovelas Trampa para un soñador y Quiero gritar tu nombre, en las que compartió protagonismo con Cristina Alberó. Esas producciones también le permitieron alcanzar repercusión entre el público hispanohablante de Estados Unidos.
A lo largo de su carrera, Grimau se destacó inicialmente como galán de telenovelas, aunque con el tiempo consolidó su perfil dramático y buscó alejarse de ese encasillamiento. Entre sus trabajos televisivos más recordados figuran Dos a quererse, Ricos y famosos, Soy gitano, Padre Coraje y Vidas robadas.

Uno de los momentos decisivos de su recorrido llegó en 1990, cuando protagonizó Los invertidos, de José González Castillo, bajo la dirección de Alberto Ure. La puesta, realizada en el Teatro San Martín junto a Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros, representó un punto de inflexión en su carrera.
También interpretó a Claudio en Hamlet y participó en el musical Hello, Dolly!, dirigido por Arturo Puig, con trabajos que reflejaron su versatilidad sobre el escenario.
Su paso por el cine y el reconocimiento por interpretar a Sandro
Grimau debutó en el cine en 1974 con La Mary, la película protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón. Posteriormente, integró los elencos de producciones como Caballos salvajes y Angélica.
Uno de sus papeles más destacados en la etapa madura de su carrera fue la interpretación de Roberto Sánchez, conocido como Sandro, en la miniserie Sandro de América, estrenada en 2018 y dirigida por Adrián Caetano. Allí encarnó al cantante durante su adultez y recibió el Martín Fierro a mejor actor protagonista de unitario o serie.

Con una trayectoria que combinó éxitos televisivos, actuaciones cinematográficas y reconocidas interpretaciones teatrales, Grimau dejó una huella en distintas generaciones del espectáculo argentino.
Fuente: Medios










