El nuevo bazar chino, que en pocos días se transformó en uno de los comercios más concurridos de Neuquén capital, quedó en el centro de fuertes cuestionamientos del Centro de Empleados de Comercio (CEC). Desde el sindicato denunciaron que el furor de ventas convive con condiciones laborales que calificaron como precarias, riesgosas y sin garantías mínimas.
Según el gremio, los trabajadores cumplen jornadas de entre 12 y 15 horas diarias, sin pausas adecuadas, sin un espacio destinado para comer y sin ningún tipo de registración laboral.
El CEC alertó que todos los empleados deben compartir un único baño, sin distinción de turnos ni cantidad de personal. A esto se suma la falta total de salidas de emergencia, la ausencia de ventilación y la existencia de pisos completos sin ventanas, lo que, advirtieron, representa un riesgo serio tanto para quienes trabajan como para los clientes.
La enorme cantidad de personas que visita el lugar (con filas que superaron las dos cuadras durante los primeros días) agrava la situación, ya que el edificio no estaría preparado para soportar semejante flujo sin medidas de seguridad suficientes.
El sindicato informó que ya inició gestiones para identificar a los responsables del comercio y presentó denuncias formales ante las autoridades. También solicitaron la intervención inmediata de la Secretaría de Trabajo y del municipio para verificar si el negocio cumple con las normativas laborales y de seguridad.
La situación encendió las alarmas entre comerciantes y consumidores que visitaron el local. Para el CEC, el caso expone la falta de controles en un establecimiento que abrió recientemente y en un contexto donde este tipo de comercios se multiplican en la ciudad.
Fuente: Medios




