Una importante pérdida de agua mantiene en alerta a comerciantes y vecinos de la calle Sarmiento al 600, en el centro de Neuquén capital. El problema se agravó en los últimos días con las altas temperaturas: el agua brota desde el asfalto como si fuera una canilla abierta, se formó un pozo en la calzada y el olor cloacal se volvió insoportable.
El desborde se extiende a lo largo de varios metros y obliga a los vehículos a circular con extrema precaución. En la calzada se observa el pavimento deteriorado y un hundimiento que, según advierten los vecinos, crece con el correr de las horas producto de la constante filtración de agua servida.
“Hace más de cinco o seis años que vivimos con este problema. Vienen, pican, hacen un arreglo y al poco tiempo vuelve a romperse”, relató Margarita, comerciante de la zona, quien aseguró que las reparaciones realizadas hasta ahora nunca fueron definitivas. Según explicó, las cloacas “revientan una y otra vez” y el problema reaparece sin previo aviso.
La situación se volvió aún más crítica durante esta semana, marcada por temperaturas elevadas en la capital neuquina. “Con el calor el olor es nauseabundo, no se puede estar. Estamos hablando de cloacas”, remarcó la mujer. El impacto no es solo para quienes viven en la cuadra, sino también para los clientes de los comercios y para las personas que transitan diariamente por una de las arterias con intensa actividad comercial.
Además del mal olor y del agua acumulada, los vecinos alertan por el riesgo que genera el pozo que se formó en el asfalto. “No es que el agua corre suave, salpica para arriba y ya se hizo un hueco por la cantidad de agua que sale”, describió Margarita. Temen que, si no hay una intervención urgente, pueda producirse un accidente.
De acuerdo al testimonio de los comerciantes, los reclamos al Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) se repiten desde hace años. “Toda la gente de la cuadra llamó para avisar y nadie viene a arreglar”, señaló la comerciante. Si bien reconoció que en algunas ocasiones hubo intervenciones, sostuvo que siempre se trató de soluciones temporales.

Reclamo al EPAS
“El problema nunca se arregló como corresponde”, afirmó. En ese sentido, pidió a las autoridades que se acerquen a la zona para constatar la situación y tomar medidas de fondo. “Los que vivimos y trabajamos acá somos personas, no robots. Y la gente que pasa también”, expresó.
El reclamo también apunta al impacto económico que genera el desborde cloacal. El agua servida frente a los locales, el olor persistente y el mal estado de la calle afectan la actividad diaria y ahuyentan a los clientes, señalaron los comerciantes de la cuadra.
Durante a tarde de este lunes personal del EPAS se hizo presente en la zona del reclamo y llevó adelante los arreglos para reparar la pérdida y también el asfalto dañado por el agua.
Fuente Medios




