El femicidio de Delfina Aimino, ocurrido el 1 de enero en la ciudad cordobesa de Villa María, generó una fuerte conmoción social y abrió una catarata de testimonios sobre el pasado del principal acusado, Tomás Mulinetti. Con el avance de la causa y la difusión de su identidad, distintas mujeres comenzaron a relatar situaciones de violencia, acoso y agresiones que aseguran haber sufrido por parte del imputado.
Los primeros relatos surgieron en redes sociales, donde excompañeras del colegio secundario y otras mujeres que lo conocieron afirmaron haber sido víctimas de conductas reiteradas. “Siempre lo cambiaban de grado porque era muy violento y tocaba a todas las compañeras”, escribió una usuaria. Otra joven aseguró: “Me acosa desde que tengo 16 años”.
Según una recopilación realizada por el medio local Villa María Ya!, los testimonios incluyen episodios de extrema gravedad. Una mujer denunció que Mulinetti “le clavó un lápiz en la muñeca”, mientras que otra recordó que “desde la primaria estuvo desquiciado” y que en una ocasión “la Policía lo sacó a la fuerza del aula porque revoleaba los bancos y rompió un vidrio”. También se mencionaron hechos de violencia contra una docente y destrozos dentro del establecimiento educativo.

Entre los relatos, una joven contó que “lo escrachó dos veces, pero nadie le quiso creer”. En ese contexto, el acusado habría intentado justificarse ante terceros diciendo que tenía “apego social y que por eso se encariñaba con las minas”. Otra mujer reforzó la misma idea: “Siempre lo cambiaban de grado por violento”.
A pesar de la difusión de estas denuncias públicas vinculadas a hechos ocurridos cuando era menor de edad, la fiscal Silvia Maldonado, a cargo de la investigación, informó en conferencia de prensa que Mulinetti no posee antecedentes penales registrados.
El repudio institucional y el pedido de justicia
Tras conocerse el crimen, la Universidad Nacional de Córdoba, donde el acusado cursaba estudios, emitió un comunicado conjunto con el área de Género y la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Allí expresaron su repudio y reclamaron a la Justicia “actuar con celeridad ante lo ocurrido y a los demás órganos estatales a cumplir con el compromiso internacional de garantizar una vida libre de violencias”.
“Las autoridades de la UNC, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y toda la comunidad universitaria acompañan con profundo pesar a la familia, amistades y personas cercanas en este momento de inmenso dolor”, señalaron.
Cómo ocurrió el crimen de Delfina Aimino

De acuerdo a la reconstrucción judicial, Aimino y Mulinetti se contactaron a través de una aplicación de citas durante la madrugada del 1° de enero. No se conocían previamente y acordaron encontrarse esa misma noche, en el marco de los festejos de Año Nuevo en Villa María.
El ataque ocurrió entre las 3 y las 4 de la mañana, en inmediaciones del campus de la Universidad Nacional de Villa María. Un hombre que paseaba a su mascota encontró el cuerpo de la joven con heridas de arma blanca en el cuello. La identidad fue confirmada posteriormente mediante un cotejo de ADN, ya que la víctima no llevaba documentación.
Horas después, la fiscal ordenó un allanamiento en la vivienda del acusado. Según la investigación, Mulinetti fue visto esa madrugada mientras lavaba el auto en el que habría trasladado a la joven. El imputado quedó detenido por homicidio agravado, se negó a declarar y permanece con prisión preventiva. La fiscal adelantó que continúan las medidas de prueba, la toma de testimonios y el análisis de las cámaras de seguridad del recorrido previo al crimen.
Fuente: Medios




