Ola de calor, rescates y zonas críticas: guardavidas alertan por los riesgos de bañarse en el río Limay 

Tras jornadas con temperaturas de hasta 35 grados y una concurrencia masiva a los balnearios, el Sindicato de Guardavidas advirtió sobre sectores de extrema peligrosidad, el aumento del caudal y conductas imprudentes que multiplican los rescates.

La reciente ola de calor que atravesó Neuquén, con temperaturas que alcanzaron los 35 grados, llevó a miles de personas a buscar alivio a orillas del río Limay. Sin embargo, desde el cuerpo de guardavidas de la capital provincial encendieron una señal de alarma por el aumento de rescates y la reiteración de conductas de riesgo en zonas no habilitadas.

Ariel Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas (SIGUNE), brindó un panorama preocupante sobre la situación en los balnearios durante los primeros días del año. Advirtió sobre los peligros de ingresar al agua fuera de los horarios permitidos o en sectores donde no hay cobertura de guardavidas.

Según datos oficiales, solo en Neuquén capital se registró una concurrencia cercana a las 6 mil personas en las zonas costeras habilitadas, mientras que en Villa La Angostura unas 7 mil personas colmaron las playas. En ese contexto, Tarifeño detalló que el 1° de enero se realizaron 35 rescates en la capital y que, en el acumulado de la primera semana del año, se alcanzaron cerca de 90 intervenciones de salvamento. Si bien remarcó que la prevención es la herramienta más eficaz, sostuvo que muchas veces resulta insuficiente frente a la gran cantidad de bañistas que desoyen las advertencias.

El referente sindical explicó que el río Limay es altamente dinámico y que su peligrosidad varía en función del caudal que libera la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC). Entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, el caudal aumentó de 350 a 410 metros cúbicos por segundo, lo que modificó de manera significativa la profundidad y la fuerza de la corriente. “El río es más profundo y la correntada es más fuerte. Lugares que antes se podían cruzar caminando hoy son mucho más peligrosos”, señaló.

Uno de los puntos más críticos de la costa neuquina se ubica en la intersección de las calles Democracia y Río Negro, donde confluyen el brazo principal del Limay y el que proviene del balneario Sandra Canales, conocido como Gatica. Allí se generan remolinos de extrema peligrosidad, con profundidades de entre seis y siete metros. Tarifeño advirtió que estos fenómenos no solo afectan a nadadores, sino también a quienes utilizan embarcaciones pequeñas. “Si vas en bote te desestabiliza. A personas sin experiencia en kayak las puede tirar directamente al agua”, explicó, y remarcó la importancia del uso obligatorio de chaleco salvavidas en botes y tablas de SUP.

A los riesgos naturales se suman las conductas imprudentes. Los guardavidas detectaron con frecuencia intentos de jóvenes de entre 12 y 18 años de cruzar a nado hacia las islas o la costa opuesta. Si bien algunos logran llegar, el mayor peligro aparece en el regreso, cuando el cansancio y la corriente obligan a realizar rescates de urgencia. 

Otro factor recurrente es el consumo de alcohol antes de ingresar al agua, lo que genera una falsa sensación de seguridad y comportamientos temerarios. Ante la falta de poder de policía, en muchos casos es necesaria la intervención de fuerzas de seguridad para evitar situaciones trágicas.

Finalmente, Tarifeño alertó sobre el riesgo de shock térmico debido al contraste entre las altas temperaturas del ambiente y el agua fría del río Limay. “Si te tirás de golpe con el cuerpo caliente, el cambio de temperatura puede provocar un espasmo que te desorienta y te asusta”, explicó. Por ese motivo, recomendó ingresar de manera gradual al agua y respetar siempre las zonas habilitadas y los horarios con presencia de guardavidas.

Fuente: Medios

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