Luego de años de reclamos y accidentes, la Ruta Nacional 151 comenzó a recibir obras de mantenimiento en algunos de sus sectores más castigados. Vialidad Nacional confirmó el inicio de trabajos de bacheo y calce de banquinas en tramos donde el asfalto se encuentra severamente dañado, especialmente en zonas donde circular se volvió una maniobra de alto riesgo.
La intervención alcanza a una de las rutas más importantes del país, no solo por ser el principal corredor entre Mendoza y la Patagonia, sino también por funcionar como vía de acceso directa a Vaca Muerta, uno de los polos productivos más relevantes de la Argentina. A pesar de ese rol estratégico, la 151 acumula años de deterioro sin obras de fondo.
Uno de los primeros sectores intervenidos es el tramo conocido como El Sauzal, que se extiende a lo largo de 8 kilómetros desde el Puente Dique —límite con Río Negro— hasta el empalme con la Ruta Provincial 20, conocida como Conquistadora del Desierto. Se trata de un punto neurálgico por su alto tránsito y por marcar el ingreso al área de Vaca Muerta. Allí, los baches, desniveles y banquinas erosionadas obligan a circular a muy baja velocidad y convierten cada viaje en una situación de riesgo constante.
Sin embargo, el tramo más alarmante es el que va desde Puelén hasta el cruce con la Ruta Provincial 14, entre los kilómetros 198 y 268. Son cerca de 70 kilómetros donde el asfalto presenta un nivel de destrucción tal que, en muchos sectores, prácticamente dejó de existir. Cráteres, grietas profundas, tierra suelta y banquinas inexistentes conforman un escenario que provoca roturas mecánicas y expone a los conductores a accidentes graves.
El desgaste de la ruta no es reciente ni inesperado. Durante años soportó tránsito pesado, camiones petroleros y circulación permanente sin un plan de mantenimiento integral. El resultado es un corredor estratégico convertido en un camino peligroso, donde la tensión y el riesgo forman parte de cada trayecto.
Si bien Vialidad Nacional desplegó maquinaria y personal en la zona y solicitó extrema precaución al circular, la advertencia parece insuficiente frente al estado actual del pavimento. Aun así, se pide respetar la señalización provisoria, las indicaciones de los banderilleros y las velocidades máximas para evitar nuevos siniestros.
Las obras representan un primer paso, pero están lejos de resolver el problema de fondo. La Ruta 151 necesita una reconstrucción integral y urgente. Mientras tanto, los trabajos avanzan justo en los sectores más destruidos, donde el asfalto es apenas un recuerdo y donde viajar dejó de ser rutina para convertirse en una prueba diaria.
Fuente: Medios




