Sequía extrema en la Cordillera: las lluvias cayeron un 43% y el Nahuel Huapi está en niveles críticos

Un informe técnico del DPA advierte un escenario “seco a extra seco” que agrava el riesgo de incendios y compromete el agua para el verano 2026.

La Cordillera rionegrina atraviesa una situación de sequía extrema, con un fuerte déficit de precipitaciones y niveles hídricos muy por debajo de los valores históricos. Así lo certifica un informe técnico elaborado por el Departamento Provincial de Aguas (DPA), que advierte que las lluvias disminuyeron un 43% y que el Lago Nahuel Huapi se encuentra 86 centímetros por debajo de la media anual para el mes de enero.

El estudio se realizó a partir del cruzamiento de datos provenientes de mapas satelitales, estaciones meteorológicas y mediciones de cauces naturales, y concluye que la región de los bosques cordilleranos atraviesa un verano “seco a extra seco”, un contexto climático que potencia la propagación de incendios forestales.

Según el informe, durante el año 2025 las precipitaciones níveas estuvieron un 37% por debajo de la media histórica, mientras que las lluvias registraron un déficit del 43%. Como consecuencia directa, los niveles del Lago Nahuel Huapi permanecieron durante todo el año dentro de la categoría “seco”, intensificándose a “extra seco” en los últimos meses. Al 7 de enero de 2026, la cota del lago fue de 767,96 metros sobre el nivel del mar, ubicándose 0,86 metros por debajo del promedio histórico para enero.

Los técnicos del DPA advirtieron que la provincia enfrenta una “condición acumulativa de sequía”, producto de varios años con bajos registros de precipitaciones y escasa acumulación nival. Este escenario genera condiciones críticas para los meses estivales de 2026, cuando las lluvias suelen ser naturalmente menores. Si bien se esperan precipitaciones hacia la segunda mitad de enero y febrero, los pronósticos indican que no alcanzarán a compensar el déficit hídrico actual.

En San Carlos de Bariloche, las mediciones anuales marcaron un total de 447,9 milímetros de lluvia en 2025, frente a un promedio histórico de 790,9 milímetros. Registros similares solo se habían observado en años puntuales como 1998 y 2021. El análisis se complementó con productos satelitales CHIRPS, que confirmaron anomalías negativas en todas las cuencas de Río Negro, con mínimos históricos en los ríos Neuquén y Limay.

En El Bolsón, el impacto es aún más severo. El análisis del sistema de riego de Mallín Ahogado mostró que tanto los canales como los arroyos naturales presentan caudales muy por debajo de los valores normales. Como ejemplo, el arroyo Carrasco registró un caudal de 3,4 m³/s, cuando el promedio histórico para enero es de 10 m³/s, es decir, casi un 70% menos de agua.

Ante este panorama, el DPA subrayó que la evaluación del estado hídrico es clave como herramienta de diagnóstico y alerta temprana para proteger vidas, economías y el ambiente. Además, advirtió que las precipitaciones del trimestre enero-febrero-marzo serán normales o inferiores a lo normal, mientras que las temperaturas se ubicarán por encima de la media.

Por ello, el informe recomienda reforzar el uso eficiente del agua, preparar intervenciones en bocatomas y tomas con bombeo, implementar turnados en los sistemas de riego y asegurar almacenamientos de agua para consumo humano, animal, riego y combate de incendios.

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