Luego de 26 años de negociaciones, idas y vueltas políticas y cambios de escenario internacional, el Mercosur y la Unión Europea firmaron este sábado en Asunción su acuerdo de asociación comercial, un pacto que crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y marca un punto de inflexión para la región.
La firma se realizó en el Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, el mismo lugar donde nació el Mercosur en 1991. Allí, los países de ambos bloques formalizaron un entendimiento que alcanzará a unos 720 millones de personas, con fuerte impacto en el comercio industrial y agrícola.

El presidente Javier Milei participó de la ceremonia como testigo de honor y celebró el acuerdo, al tiempo que anunció que en los próximos días enviará el texto al Congreso argentino para su ratificación durante el período de sesiones extraordinarias, según medios.

El documento fue firmado por los cancilleres del Mercosur y por las principales autoridades europeas, entre ellas la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, António Costa.

El acuerdo prevé la eliminación progresiva de aranceles para una amplia gama de productos y apunta a fortalecer el intercambio entre ambas regiones en un contexto global marcado por tensiones comerciales y conflictos geopolíticos. Desde la Unión Europea destacaron que el pacto busca reforzar la seguridad económica y enviar una señal clara contra el proteccionismo.
“Sudamérica elige la integración”, sostuvo Von der Leyen, al remarcar que el entendimiento representa una apuesta estratégica a largo plazo.
Ausencias, gestos y diferencias políticas
Más allá del clima de celebración, la jornada dejó expuestas algunas tensiones internas. La ausencia más relevante fue la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien no viajó a Asunción y fue representado por su canciller, Mauro Vieira.

Durante los discursos también afloraron diferencias ideológicas. Milei agradeció especialmente a la primera ministra italiana Giorgia Meloni y volvió a marcar su alineamiento con Estados Unidos, mientras que António Costa defendió la soberanía y cuestionó la “ley del más fuerte”, en un mensaje leído como una crítica indirecta a la administración de Donald Trump.
Además, el mandatario argentino evitó aplaudir cuando el presidente paraguayo Santiago Peña elogió a Lula, un gesto que volvió a reflejar la relación fría entre ambos gobiernos.
Qué sigue ahora
Tras la firma, el acuerdo deberá atravesar un proceso de ratificación parlamentaria en cada país miembro. Recién después comenzará la implementación gradual, con plazos de entre 10 y 15 años para los sectores más sensibles.
Al cerrar el acto, Peña afirmó que “el diálogo es el único camino posible” y definió el acuerdo como un logro esperado por generaciones. En el caso argentino, el foco estará puesto ahora en el debate legislativo, donde el Gobierno buscará acelerar su aprobación para capitalizar políticamente el entendimiento.

Fuente: Medios




