Aumentan los casos de gastroenteritis en Neuquén y refuerzan las medidas de prevención

Los servicios de salud registran un incremento estacional de cuadros gastrointestinales. Especialistas explican las causas, los síntomas más frecuentes y las señales de alarma.

Con la llegada de las altas temperaturas, los centros de salud de Neuquén vuelven a registrar un incremento sostenido de consultas por gastroenteritis, un cuadro frecuente durante los meses de verano. Vómitos, diarrea, dolor abdominal y malestar general encabezan la lista de síntomas que, año tras año, generan preocupación en muchas familias, aunque en la mayoría de los casos se trata de episodios leves y autolimitados.

La médica emergentóloga Adelaida Goldman explicó que este aumento responde a un patrón estacional esperado. “Todos los veranos vemos una mayor demanda de atención por gastroenteritis. Aunque los datos epidemiológicos se analizan de manera retrospectiva, lo que estamos observando actualmente entra dentro de lo habitual para esta época del año”, señaló.

Según detalló la especialista, el incremento de gastroenteritis durante los meses de calor se debe a una combinación de factores. Por un lado, a la mayor circulación de virus gastrointestinales típicos del verano y, por otro, a problemas vinculados con la manipulación de alimentos y el consumo de agua.

“La gastroenteritis estival está más asociada a virus o a la manipulación de alimentos con agua contaminada. Así como en invierno predominan los virus respiratorios, en verano aparecen con más frecuencia los virus gastrointestinales, como el norovirus o el rotavirus, este último especialmente común en niños”, explicó Goldman.

A esto se suma el comportamiento de las bacterias frente a las altas temperaturas. “El calor favorece su crecimiento. Cuando no se respeta la cadena de frío o los alimentos permanecen mucho tiempo fuera de la heladera, se convierten en un medio ideal para la reproducción bacteriana”, advirtió. En ese contexto, una higiene alimentaria deficiente puede desencadenar cuadros gastrointestinales.

Síntomas más comunes y señales de alarma

La médica remarcó que la mayoría de los casos que llegan a la consulta son leves. “Hablamos de diarrea, náuseas, vómitos, retorcijones y, en algunos casos, algo de fiebre. Si estos síntomas duran menos de 24 o 48 horas en personas sanas, suelen resolverse solos”, indicó.

También puede presentarse dolor abdominal que se alivia luego de la evacuación, además de cefalea o sensación de decaimiento general. Sin embargo, Goldman alertó sobre ciertos signos que requieren atención médica inmediata.

“Si los síntomas se extienden más allá de las 48 horas, si hay vómitos persistentes que impiden incluso tomar agua, diarrea con moco o sangre, fiebre alta que no cede con los antitérmicos habituales o signos de deshidratación, ya no estamos ante un cuadro normal y es fundamental consultar”, subrayó.

En estos casos, recomendó acudir a centros de salud con atención a demanda o a las guardias hospitalarias, especialmente cuando se trata de niños pequeños, adultos mayores o personas con enfermedades preexistentes.

Qué hacer en casa ante cuadros leves

Cuando los síntomas son leves, el tratamiento domiciliario suele ser suficiente, siempre que se adopten ciertas medidas básicas. “Lo más importante es la hidratación. Hay que reponer líquidos con agua segura y potable. En Neuquén el agua es potable, pero si existe alguna duda, se puede potabilizar hirviéndola o agregando dos gotas de lavandina por litro”, explicó la profesional.

También recomendó el uso de sales de rehidratación oral y desaconsejó el consumo de gaseosas, jugos ácidos, agua con limón y alcohol. “Todas estas bebidas pueden empeorar el cuadro de gastroenteritis”, advirtió.

En cuanto a la medicación, Goldman fue clara: “No indicamos antiespasmódicos como Buscapina o Sertal, porque pueden generar una especie de parálisis intestinal y agravar la situación. Sí puede utilizarse paracetamol, siempre que no haya contraindicaciones”.

Sobre una práctica muy extendida, como el consumo de agua con limón ante la diarrea, la médica explicó por qué no es recomendable. “Las bebidas ácidas aumentan la irritación de una mucosa que ya está dañada. En la gastroenteritis suele haber una lesión leve del estómago o del intestino, y agregar ácido puede intensificar el dolor y prolongar los síntomas”, sostuvo.

Prevención: hábitos simples que marcan la diferencia

La especialista hizo especial hincapié en la prevención, que muchas veces depende de conductas cotidianas. “La higiene alimentaria es clave: lavar siempre frutas y verduras con agua potable, separar alimentos crudos de cocidos, no usar la misma tabla para carnes crudas y verduras, y limpiar correctamente las superficies donde se cocina”, enumeró.

A esto se suma el lavado de manos, un hábito básico pero fundamental. “Antes de comer, después de ir al baño y al manipular alimentos. Son acciones simples, al alcance de todos, pero con un impacto enorme en la salud”, concluyó.

De esta manera, Goldman remarcó que, si bien la gastroenteritis es una afección frecuente durante el verano, la mayoría de los casos puede prevenirse o atravesarse sin complicaciones mediante una correcta higiene, una hidratación adecuada y la consulta oportuna ante la aparición de síntomas de alarma.

Fuente: Medios.

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