El acompañamiento del ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales ayudó a que una familia del norte neuquino ponga en marcha un emprendimiento gastronómico que hoy recibe un gran caudal de visitantes en un entorno natural privilegiado, a pasos de las Piedras Meonas.
Petronila “Peta” Merino es oriunda de Bella Vista, un paraje cercano a Las Ovejas donde el turismo empieza a mezclarse con la vida cotidiana. “Mi nombre es Petronila Merino, me dicen Peta, y junto a mi hija y mi marido abrimos este emprendimiento el 6 de diciembre, acá en Villa del Nahueve”, contó, todavía con asombro por lo rápido que el proyecto comenzó a tomar forma.
En ese espacio, rodeado de verde y atravesado por el sonido del agua, Peta se encarga de la cocina. “Tenemos un restobar con comidas rápidas: pizza, hamburguesas, salchipapas y papas. De a poco vamos incorporando otras cosas, como licuados y tostados para la tarde”, explicó, mientras destaca que la propuesta nació pensada para acompañar al visitante que recorre la zona.
El emprendimiento se sostiene en el trabajo familiar. Junto a su esposo Martín Benavidez y su hija Jenifer, Peta logró ponerlo en marcha con el apoyo de un crédito otorgado a través de la línea Neuquén Financia. “Nosotros ya teníamos la idea, el sueño de hacerlo, y dio la casualidad que un día nos cruzamos con alguien que nos habló de los créditos”, recordó.
Ese financiamiento fue gestionado de manera coordinada entre el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales —que realizó la evaluación técnica del proyecto— y el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP), encargado del análisis económico-financiero. “Con ese crédito pudimos comprar equipamiento que nos hacía falta para arrancar”, destacó Peta.
El entorno es uno de los grandes protagonistas del lugar. “Estamos a dos casas de la entrada de las Piedras Meonas, que es un atractivo turístico impresionante, con las piedras y las cascadas”, describió. Lo asombroso del enclave natural es que las cascadas brotan desde el alma de la piedra, abriéndose camino por las grietas y ranuras de la pared. La cercanía con este punto convierte al restobar en una parada natural para quienes llegan a conocer la zona.
“El atractivo de nuestro lugar es la naturaleza”, resumió Peta. “Es un restorán al patio, al aire libre. El arroyo que baja de la cascada de las Piedras Meonas cruza por el patio, hay un puentecito y mesas donde la gente puede degustar la comida o tomar una cerveza”, relató, destacando el valor del paisaje como parte de la experiencia turística.
Llegar hasta el emprendimiento también forma parte del paseo. “Desde Andacollo hay que bajar a la pasarela de Bella Vista, cruzarla hacia la derecha y caminar unos doscientos metros. Todo el camino ya es lindo”, explicó, convencida de que el recorrido prepara al visitante para lo que va a encontrar.
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