Las góndolas argentinas atraviesan una transformación visible con el fuerte ingreso de alimentos importados. La desregulación del comercio exterior impulsada por el Gobierno generó una mayor oferta de productos extranjeros que hoy compiten con ventaja de precio frente a la industria nacional.
En las grandes cadenas ya se multiplican etiquetas de Francia, Alemania, Brasil y otros países. Productos que durante años solo se conseguían en free shops o tiendas gourmet ahora aparecen en supermercados barriales, con opciones más accesibles para el consumidor.
Uno de los regresos más emblemáticos es el de Conaprole, que volvió a vender manteca, dulce de leche y crema tras su salida por las restricciones cambiarias. También reaparecieron las clásicas galletitas danesas en lata azul, marcas como Jacobsen Wonderfull y Dan Cake, además de cafés italianos como Lavazza y Viaggio, y el chocolate Feastables.

La principal sorpresa está en los precios. En rubros como conservas, pastas y salsas, los importados pueden costar entre un 15 % y un 30 % menos. Por ejemplo, los fideos Pasta Bella de Albania se venden alrededor de $1.498 frente a los $1.800 de marcas locales, mientras que el puré italiano Mazza resulta más económico que su versión nacional.
El fenómeno también alcanza a productos frescos. En el Mercado Central crecen las ventas de frutas importadas como manzanas chilenas, naranjas españolas y bananas ecuatorianas. En carnes, las compras externas, principalmente desde Brasil, mostraron un fuerte crecimiento durante 2025.
Mientras el Gobierno destaca el impacto en la baja de precios, la industria alimenticia advierte sobre la pérdida de competitividad local. Desde la COPAL señalan que la presión impositiva y los costos logísticos dificultan competir con productos que llegan del exterior en mejores condiciones.
Fuente: Medios




