La Fiesta de la Confluencia todavía no empezó formalmente, pero en la Isla 132 ya se respira clima de festival. El Pre Confluencia abrió el juego con una convocatoria récord, tribunas colmadas, banderas al viento y una escena atravesada por nervios, ilusión y orgullo local. Neuquén empezó a latir antes de tiempo.
Fueron más de 380 las bandas inscriptas con un objetivo claro: ganarse un lugar en la grilla oficial del festival más convocante de la Patagonia. Tras una primera instancia de selección, solo 12 llegaron a la final y ahora compiten en dos noches decisivas sobre el Escenario Limay. El premio es fuerte: ocho de ellas tocarán en el Escenario Confluencia, frente a más de cien mil personas y con proyección nacional.
La primera noche ya dejó a sus ganadoras. Erika Sofía, con una propuesta que fusiona pop, soul y R&B; Nube, desde el rock psicodélico; Panóptico, con un sonido alternativo y progresivo; y LadyBel, elegida por voto popular, aseguraron su lugar tras una jornada intensa y difícil de olvidar.
Desde temprano, el predio ofreció una postal clásica de festival: familias con reposeras, grupos de amigos, hinchadas organizadas alentando a sus bandas y músicos ajustando detalles detrás del escenario. La música fue el eje, pero también la emoción de estar frente a una oportunidad única.
Una de las principales novedades de esta edición es el sistema de votación popular. A través de un código QR proyectado cerca de las 23, el público puede elegir a una banda por noche. La respuesta fue inmediata: celulares en alto, gente quedándose hasta el final y un clima de final anticipada.
“Es muy lindo ver cómo el público se involucra, viene con banderas, con hinchadas y se queda hasta último momento para apoyar”, destacó la jefa de Gabinete del municipio, María Pasqualini. “Esto es identidad. Son bandas de acá, de la región, y eso es lo que emociona”, remarcó.
La magnitud del Pre Confluencia también se explica por la vidriera que representa. Para muchas bandas, subirse al Escenario Confluencia implica compartir festival con artistas de alcance nacional e internacional como Trueno, Dillom, Karina o La Princesita. No es solo una experiencia: es un salto en la carrera.
“Para muchas bandas esta es la gran oportunidad de ser escuchadas, de mostrarse y de abrir puertas”, subrayó Pasqualini. La Fiesta de la Confluencia no solo convoca multitudes, también concentra miradas, productores, medios y un público que no siempre accede a la escena local.
La competencia continúa esta noche, cuando las bandas restantes buscarán su lugar entre las ganadoras. El jurado, integrado por referentes de la música, la cultura y la comunicación, evalúa aspectos técnicos y artísticos, mientras el público vuelve a tener la última palabra.
Detrás del escenario, el movimiento es constante. Más de 200 personas trabajan en el sonido, la técnica y la logística. El Escenario Limay, con una puesta profesional y un audio de primer nivel, ofrece a los músicos regionales una experiencia similar a la de un show consagrado.
El Pre Confluencia no es solo una previa. Es el punto donde la fiesta empieza a tomar forma, donde los sueños locales se cruzan con la gran escena y donde Neuquén demuestra que su música también merece un escenario gigante.
Fuente: Medios




