La industria aeroportuaria y las principales aerolíneas de Europa emitieron una advertencia urgente ante la Comisión Europea por la implementación del Sistema de Entradas y Salidas (SES), un control electrónico de pasaportes que reemplazó el sellado tradicional. Según los expertos, lejos de agilizar el tránsito, el sistema podría provocar retrasos de hasta cuatro horas en la temporada alta de julio y agosto de 2026.
Desde su puesta en marcha en octubre pasado, el SES mostró fallas tecnológicas y problemas operativos. La organización ACI Europe, que representa a 600 aeropuertos en 55 países, junto con Airlines for Europe, alertan sobre la falta crónica de personal y los errores del sistema, que aún no se han subsanado.

El impacto ya se nota entre ciudadanos extracomunitarios que intentan ingresar o salir de la zona Schengen, pero el verdadero riesgo se espera con el aumento de pasajeros durante el verano, cuando el tráfico aéreo suele duplicarse.
“Existe una desconexión total entre la percepción de las instituciones de la UE y la realidad operativa. Los viajeros están sufriendo retrasos masivos que deben cesar de inmediato”, aseguró Olivier Jankovec, Director General de ACI Europe.

La situación ya provocó medidas drásticas, en enero de 2026, Portugal suspendió temporalmente el SES en Lisboa durante 90 días, ante colas incontrolables en el aeropuerto.
Por eso, la industria aérea pidió a Bruselas que se suspenda temporalmente el control electrónico de pasaportes durante el pico del verano, que se retorne al método tradicional y que se postergue la implementación completa del SES hasta octubre de 2026, para corregir fallas de software y reforzar la dotación de personal.
Qué es el SES y por qué genera problemas
El Sistema de Entradas y Salidas busca modernizar la seguridad fronteriza en Europa mediante:
- Control de permanencia: detecta automáticamente a quienes superen los 90 días de estancia corta en un período de 180.
- Prevención de delitos: identifica fraudes y suplantaciones de identidad mediante biometría.
Pero los especialistas advierten que la infraestructura aeroportuaria actual no está preparada para procesar los datos en tiempo real. Sin soluciones inmediatas, el verano europeo de 2026 podría ser recordado más por las filas interminables en aeropuertos que por los destinos turísticos.
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