El recibimiento de Alfredo Cornejo por parte de Rolando Figueroa en Neuquén no fue un gesto protocolar más. Fue la puesta en marcha de una voluntad política compartida que puede marcar la diferencia en la dinámica regional. En tiempos en que la coordinación interprovincial suele quedar relegada, ver a dos gobernadores dialogar sobre prioridades concretas transmite un mensaje de responsabilidad y realismo.
La insistencia en la repavimentación de los tramos pendientes por caso “80 kilómetros de la ruta 40” mencionados por Figueroa, es un buen ejemplo de políticas públicas palpables. No se trata solo de asfalto: es infraestructura que conecta economías, reduce costos logísticos y mejora la seguridad vial de quienes habitan y transitan la región. Una dosis de pragmatismo político permite reclamar y coordinar ante Nación demandas compartidas.
En materia de seguridad, la apertura de Neuquén para aprovechar la experiencia mendocina en laboratorios de ADN, criminología y registros integrados es una decisión inteligente. Compartir herramientas técnicas y sistemas de información no solo profesionaliza la respuesta institucional, sino que, a la larga, devuelve tranquilidad a la ciudadanía mediante investigaciones más rápidas y efectivas.
El abordaje conjunto del turismo, desde el enoturismo mendocino hasta los paisajes neuquinos, evidencia una visión complementaria entre dos provincias con similitudes que pueden potenciarse mutuamente. Diseñar circuitos integrados y estrategias de promoción puede transformar la estacionalidad, diversificar la oferta y atraer un turismo de mayor gasto, así como aumentar los tiempos de estadía.
La atención a los pasos fronterizos y a la gestión aduanera también es un punto central del encuentro. Mejor infraestructura y procedimientos ágiles facilitan el comercio y el tránsito internacional, favorecen a productores locales y la actividad turística, y constituyen un corredor de oportunidades si se aborda con planificación y gestión coordinada.
La referencia concreta a la Ruta Nacional 40 y al acceso norte de Neuquén subraya que las grandes decisiones tienen un impacto local inmediato. Resolver tramos inconclusos en Mendoza que afectan la integración regional exige una mirada técnica, pero también voluntad política conjunta para priorizar recursos y cronogramas de obra.
Las especulaciones políticas se ponen a la orden del día ante cada foto, sobre todo de dos mandatarios provinciales con el fuste de Figueroa y Cornejo. Pero el trabajo para potenciar el norte de Vaca Muerta es un paso necesario que debe combinar ambición y cautela. La integración regional y la planificación compartida son indispensables para que el desarrollo energético sea sustentable y distribuya beneficios. Si este encuentro se transforma en continuidad institucional, habrá dado un salto relevante hacia una gobernanza más eficaz en la región.




