Fin de una era: el cable que hizo posible la conexión a Internet global está siendo retirado del fondo del océano

El cable que revolucionó las telecomunicaciones internacionales será reciclado en una operación de alta ingeniería submarina.

Más de tres décadas después de haber transformado las comunicaciones globales, el cable submarino TAT-8 comenzó a ser retirado del fondo del océano Atlántico. Instalado en 1988, fue el primer enlace transatlántico de fibra óptica y marcó un punto de inflexión en la historia de la conectividad internacional.

Más de tres décadas después de haber transformado las comunicaciones globales

Fue testigo de transformaciones históricas como la caída del Muro de Berlín, el nacimiento de la World Wide Web y el auge de la economía “puntocom”. Sin embargo, lejos de representar una solución definitiva, su capacidad quedó saturada en apenas 18 meses debido al crecimiento acelerado de la demanda, lo que impulsó la instalación de nuevos cables submarinos.

En 2002, un fallo técnico cuya reparación resultaba demasiado costosa marcó el final de su vida útil. Desde entonces, el TAT-8 permaneció inactivo en el lecho marino, hasta que surgió la iniciativa de recuperarlo.

Por qué se retira un cable submarino

Actualmente, casi 600 cables submarinos de fibra óptica recorren los océanos y sostienen la conectividad global. La extracción de cables obsoletos responde a tres motivos principales: liberar espacio para nuevas instalaciones, gestionar infraestructura fuera de servicio y recuperar materiales valiosos mediante procesos de reciclaje industrial.

La operación está a cargo de Subsea Environmental Services, especializada en reciclaje de cables submarinos. El buque Maasvliet, equipado con tecnología diésel-eléctrica, es el encargado de localizar, enganchar y extraer los kilómetros de cable desde grandes profundidades.

Tras ser extraído del fondo marino, el cable TAT-8 es cortado, enrollado manualmente y almacenado en grandes tanques para su transporte y reciclaje

Cuando el cable llega a la superficie, se corta y se enrolla cuidadosamente antes de almacenarlo en los tanques del buque. Los repetidores, equipos que amplificaban la señal óptica a lo largo del trayecto, deben retirarse por separado, ya que pueden pesar más de 400 kilos.

Impacto ambiental y reciclaje

Estudios del National Oceanography Centre concluyen que la retirada de cables en desuso no provoca daños significativos en el ecosistema marino. En los casos en que atraviesan hábitats sensibles, esos tramos suelen dejarse intactos. El mayor impacto proviene del movimiento de los buques y del uso de equipos de fijación, más que del cable en sí.

La extracción de cables submarinos de fibra óptica es clave para la infraestructura global de comunicaciones

En un escenario de creciente demanda global de cobre y otros metales estratégicos, incluso un cable que permaneció más de 35 años bajo el océano continúa siendo un recurso valioso, cerrando así el ciclo de una infraestructura que ayudó a inaugurar la era digital.

Fuente: Medios

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