El gestor cultural y exfuncionario público Darío Lopérfido murió este viernes a los 61 años como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que había decidido comunicar públicamente en un artículo de tono personal y descarnado.
Lopérfido desarrolló una trayectoria que combinó gestión cultural, periodismo y participación política. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa ocupó los cargos de secretario de Cultura de la Nación y secretario de Medios de Comunicación. En esa etapa integró el denominado Grupo Sushi, un círculo informal de jóvenes funcionarios que simbolizó una renovación generacional dentro de la Alianza, aunque también fue criticado por su perfil urbano y distante de los sectores sociales más afectados por la crisis de 2001.

Posteriormente volvió al ámbito porteño y se desempeñó como ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri. Desde ese rol impulsó cambios administrativos y políticas orientadas a la internacionalización de las instituciones artísticas, aunque enfrentó fuertes cuestionamientos de sindicatos y sectores del mundo cultural.

Uno de los espacios donde tuvo mayor visibilidad fue el Teatro Colón, donde ejerció funciones de dirección general. Allí promovió coproducciones internacionales y reorganizaciones administrativas que buscaban, según defendía, mejorar la programación y la inserción global de la sala, pero que también generaron conflictos laborales.

La figura de Lopérfido estuvo marcada por la polémica pública. En 2016 cuestionó las cifras de víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar argentina, lo que provocó movilizaciones, repudios de organismos de derechos humanos y su salida del Ministerio de Cultura porteño. El episodio consolidó su perfil como un actor político dispuesto a desafiar consensos históricos, mientras sus críticos lo acusaban de traspasar límites en debates sensibles de la memoria colectiva.
En el plano personal, mantuvo vínculos con el mundo artístico y mediático. Estuvo relacionado sentimentalmente con la guitarrista y compositora María Gabriela Epumer, figura emblemática del rock nacional. En 2014 se casó con Esmeralda Mitre y tuvo a su hijo Theo en 2019 junto a Vinnie Blache Spencer.

En sus últimos meses, Lopérfido decidió relatar su diagnóstico de ELA en un texto publicado en el sitio Seúl, donde reflexionó con crudeza sobre la enfermedad. Allí sostuvo que la ELA es una patología “sin épica”, alejándose de las narrativas tradicionales de lucha contra el cáncer o las enfermedades graves, y cuestionó la idealización del sufrimiento como relato heroico.
Su muerte marca el final de una de las figuras más controvertidas del debate cultural y político argentino de las últimas décadas, asociada tanto a proyectos de modernización institucional como a intensas disputas ideológicas en torno a la historia y la memoria.
Fuente: Medios




