La Policía Federal de Brasil detuvo a una investigadora argentina acusada de sustraer material biológico de un laboratorio de alta seguridad en el estado de San Pablo. Según la investigación, entre las muestras retiradas hay virus con potencial de generar brotes epidémicos.
El material provenía del Laboratorio de Virología y Biotecnología Aplicada del Instituto de Biología de la Universidad de Campinas, que opera con nivel de bioseguridad 3 (BSL-3), el más alto habilitado en el país para trabajar con agentes infecciosos. Entre los faltantes se detectaron cepas de H1N1 y H3N2, vinculadas a la gripe A, además de otras muestras de origen humano y porcino. La irregularidad fue advertida el 13 de febrero por un investigador del área.
Quién es la científica acusada
La detenida fue identificada como Soledad Palameta Miller, de 36 años, quien se desempeñaba como coordinadora del laboratorio de Virología y Biotecnología de los Alimentos en la Unicamp. Es oriunda de Rosario, donde se graduó como licenciada en Biotecnología, y luego obtuvo su doctorado en Brasil en 2019.
A lo largo de su carrera participó en proyectos vinculados a vectores virales, desarrollo de anticuerpos monoclonales y vacunas, además de investigaciones en vigilancia epidemiológica y virus zoonóticos.
Cómo sigue la causa
La investigadora fue arrestada en flagrancia y enfrenta cargos por robo, fraude procesal y traslado irregular de material genéticamente modificado, en violación de normas de bioseguridad. Según la pesquisa, las muestras fueron trasladadas desde el laboratorio BSL-3 hacia otras dependencias dentro del campus.
Durante los allanamientos, los agentes encontraron parte del material en otros laboratorios, almacenado en congeladores y también descartado en contenedores de residuos, con signos de manipulación. Las autoridades confirmaron que no hubo contaminación externa.
La investigación también alcanza a su esposo, Michael Edward Miller, veterinario, como presunto cómplice. Ambos están vinculados a una empresa dedicada al desarrollo de virus modificados.
Por disposición judicial, la científica fue liberada de manera provisoria, con la prohibición de ingresar a la universidad y de salir de Brasil sin autorización. Su defensa no realizará declaraciones públicas mientras rija el secreto de sumario.
El caso generó preocupación en la comunidad científica. Gonzalo Vecina Neto, fundador de la agencia sanitaria brasileña, advirtió que lo ocurrido es “muy grave”, ya que la manipulación y traslado de muestras fuera de un laboratorio BSL-3 implica riesgos sanitarios difíciles de dimensionar.
Fuente: Medios




