La inteligencia artificial avanza en el Estado: oportunidades y riesgos en su implementación

Un relevamiento internacional muestra cómo distintos gobiernos ya aplican inteligencia artificial para mejorar la gestión pública, aunque especialistas advierten errores.

El uso de inteligencia artificial (IA) en el sector público avanza a nivel global con aplicaciones concretas en áreas como justicia, recaudación y atención al ciudadano. Sin embargo, especialistas advierten que su implementación sin reformas previas puede derivar en un problema mayor: automatizar sistemas ineficientes.

El uso de IA crece en áreas como justicia y recaudación.

En Argentina, uno de los ejemplos es el sistema Prometea, que permite generar borradores de resoluciones judiciales a partir del análisis de expedientes completos, reduciendo tiempos de trabajo de días a minutos.

La tecnología puede amplificar errores si no hay reformas previas.

No obstante, también existen antecedentes negativos. En Países Bajos, un algoritmo utilizado para detectar fraude en subsidios generó acusaciones erróneas contra miles de familias, lo que derivó en una crisis política de gran magnitud.

Según datos de la OCDE, el 70% de los países ya utiliza IA para mejorar procesos internos del Estado, aunque solo un tercio la aplica en el diseño de políticas públicas. A pesar de su crecimiento, su impacto aún no es plenamente transformador en la administración pública.

Sin embargo, su adopción plantea desafíos vinculados a la transparencia, el control y la equidad. Mientras el sector privado lidera su implementación, los gobiernos avanzan con mayor cautela, evaluando cómo incorporar estas herramientas sin profundizar desigualdades ni reproducir errores estructurales.

Fuente: Medios

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