Según datos de la organización, la provincia se ubica entre las más caras del país para alquilar, con una situación que se viene agravando en los últimos años. “Es uno de los escenarios más complejos, con valores muy altos y un mercado con fuertes desequilibrios”, sostuvo.
En ese contexto, los inquilinos enfrentan dificultades cada vez mayores para cumplir con los pagos mensuales. “El 70% de las familias inquilinas están endeudadas y muchas utilizan tarjetas de crédito para sostener el alquiler”, explicó.
Otro dato que refleja la magnitud del problema es el peso de la vivienda en el presupuesto familiar. “Más del 80% del ingreso se destina al alquiler”, señaló, lo que reduce considerablemente la capacidad de afrontar otros gastos básicos como alimentos, transporte o servicios.
El fenómeno también tiene un impacto estructural: cada vez más familias quedan fuera de la posibilidad de acceder a una vivienda propia. En ese marco, se consolida lo que se denomina “segunda generación inquilina”, donde padres e hijos permanecen dentro del mercado de alquiler sin perspectivas de compra.
A esto se suma el costo de las expensas, que en algunos casos pueden representar hasta el 50% del valor del alquiler, y el aumento de la demanda habitacional, impulsado por el crecimiento poblacional vinculado al desarrollo de Vaca Muerta.
Como consecuencia, muchas familias se ven obligadas a mudarse a zonas más alejadas o a reducir sus condiciones habitacionales ante la imposibilidad de sostener los costos actuales.
Fuente: Medios




