La provincia de Río Negro inicia una semana atravesada por la tensión en el sistema educativo, con un paro docente de 48 horas convocado para el 16 y 17 de abril que expone la falta de acuerdo salarial y un escenario cada vez más complejo entre el gremio y el Gobierno.
La medida fue ratificada por UNTER luego de una nueva reunión paritaria sin propuesta concreta. Desde el sindicato sostuvieron que la decisión responde a la falta de respuestas oficiales y a la ausencia de avances en los reclamos definidos en su último Congreso. “Sin una oferta acorde, el conflicto sigue abierto”, remarcaron desde la conducción.
Del lado del Ejecutivo provincial, a través del Ministerio de Educación y Derechos Humanos, cuestionaron la convocatoria al paro al considerar que condiciona el proceso de negociación. Funcionarios defendieron la política salarial vigente y aseguraron que los incrementos otorgados se ubican por encima de la inflación acumulada.
La última paritaria, realizada el viernes, volvió a cerrar sin acuerdo. El Gobierno ratificó el pago de una suma fija de 125 mil pesos prevista para el 20 de abril y anticipó la elaboración de nuevas grillas salariales una vez publicado el índice inflacionario, con un esquema de actualización a definirse en mayo. Sin embargo, desde UNTER afirmaron que no hubo avances reales ni respuestas al conjunto de demandas.
En este contexto, el foco se traslada al nivel de adhesión al paro, que aparece como un factor determinante. La advertencia de descuentos por días no trabajados y la implementación de controles de presentismo generan dudas dentro del propio sector docente. El impacto económico —que puede oscilar entre 70 mil y 100 mil pesos por jornada— influye directamente en la decisión de muchos trabajadores.
Esa situación abre también un frente interno para el gremio, que busca sostener la participación sin desconocer el peso de la realidad económica individual. En ese marco, la adhesión parcial, con asistencia a una sola jornada de paro, surge como una alternativa que ya se ha visto en conflictos anteriores.
Más allá de lo salarial, desde UNTER insistieron en que el reclamo incluye condiciones laborales, problemas edilicios en las escuelas y la necesidad de activar mesas de trabajo por nivel y modalidad. También rechazaron las críticas oficiales sobre las medidas de fuerza y defendieron su legitimidad como herramienta sindical.
Sin señales de acercamiento, la semana se perfila como un punto de inflexión. El conflicto ya no solo se juega en la mesa de negociación, sino también en las calles y en cada escuela, donde se medirá el verdadero alcance del paro.




