Con mediación directa de Estados Unidos, delegaciones de Israel y Líbano comenzaron este martes en Washington D. C. una cumbre clave que busca trazar una hoja de ruta para frenar el conflicto en Medio Oriente.
El encuentro es coordinado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y se da en un contexto de máxima tensión tras la escalada de enfrentamientos en la frontera norte. La iniciativa intenta acercar posiciones que, por ahora, aparecen muy distantes.
El objetivo de la Casa Blanca es doble: reforzar la seguridad fronteriza israelí y, al mismo tiempo, fortalecer al gobierno libanés para que recupere control efectivo sobre su territorio, hoy condicionado por la presencia de milicias.

En la previa, el rechazo de Hezbollah marca el pulso del conflicto. Su líder, Naim Qassem, cuestionó la cumbre y exigió su cancelación, en línea con la escalada que se profundizó tras los bombardeos sobre Beirut y la incursión terrestre iniciada en marzo.
Por su parte, el gobierno israelí sostiene como condición central el desarme total de Hezbollah y su salida del Líbano para avanzar hacia un eventual acuerdo de paz. En paralelo, la administración de Donald Trump busca un equilibrio delicado entre el respaldo a Israel y el respeto a la soberanía libanesa.
Fuente: Medios




