El aumento en el precio de la carne está llevando a muchos a repensar el clásico asado del domingo y buscar alternativas más accesibles sin resignar calidad. En ese escenario aparece un corte que gana protagonismo: la tapa de nalga.
Se trata de una pieza ubicada en la parte trasera de la vaca, sobre la nalga y próxima al cuadril. Su estructura de fibras musculares relativamente finas y su capa externa de grasa le aportan jugosidad y un buen equilibrio entre sabor y terneza.

A diferencia de otros cortes más irregulares y grasos, como la tapa de asado, la tapa de nalga es más uniforme, magra y permite una cocción pareja, lo que la vuelve muy versátil tanto para parrilla como para horno.
Su principal ventaja es que, bien cocinada, ofrece una textura firme pero tierna y un sabor intenso sin ser invasivo. Además, absorbe muy bien marinadas y condimentos, lo que permite potenciar su perfil sin técnicas complejas.

En la parrilla, puede hacerse en bifes o pieza entera. Para cortes de 2 a 3 centímetros, se recomienda sellar unos tres minutos por lado y luego continuar a fuego medio entre tres y seis minutos, según el punto deseado. Si se cocina entera, lo ideal es sellar todos los lados y terminar a fuego indirecto.
Como en todo buen asado, el descanso es clave: dejar reposar la carne entre cinco y diez minutos antes de cortarla ayuda a mantener los jugos y mejorar la textura final.
Fuente: Medios




