La Argentina vuelve a posicionarse como un destino atractivo para las inversiones internacionales, impulsada por el desarrollo del shale y, en particular, por la expansión de Vaca Muerta.
“En un escenario global donde los mercados emergentes recuperan protagonismo, el país aparece nuevamente en el radar de fondos, empresas y bancos que buscan oportunidades en sectores estratégicos”, afirmó Guillermo Malm Green, partner del estudio de abogados Brons & Salas.
Distintas voces del ámbito empresarial y legal coinciden en que el nuevo contexto económico y regulatorio comenzó a mejorar la percepción externa. En ese marco, la energía se consolida como el principal motor de atracción de capital, acompañado por minería, agronegocios y economía del conocimiento.
En opinión del experto, el renovado interés quedó en evidencia durante la Argentina Week, realizada en Nueva York, donde se congregaron inversores internacionales, ejecutivos de multinacionales y referentes del sector privado. Allí se analizaron oportunidades concretas de desembarco, así como también los desafíos pendientes en materia de regulación y competitividad.
Según surge de ese encuentro, la Argentina ofrece ventajas comparativas relevantes: abundancia de recursos naturales, capacidad de producción a gran escala y potencial para convertirse en proveedor confiable en un contexto geopolítico demandante de energía y alimentos. En particular, el desarrollo del shale abre la puerta a un salto exportador que reconfigura las expectativas de largo plazo.
El interés inversor no se limita al sector energético. También se detecta una creciente atención sobre la minería —especialmente en exploración—, el real estate, donde los precios aún resultan competitivos frente a la región, y la industria farmacéutica, apalancada por nuevos acuerdos internacionales. A esto se suman sectores como la pesca y los servicios basados en el conocimiento, que comienzan a ganar protagonismo.
“En este contexto, la consolidación de reglas de juego estables y la continuidad de las reformas aparecen como condiciones clave para transformar el interés en inversiones concretas. Con recursos disponibles y sin los riesgos asociados a conflictos bélicos o desastres naturales, el país enfrenta una ventana de oportunidad para reposicionarse como un actor relevante en el escenario global”, dijo Guillermo Malm Green.
Y concluyó: “El impulso de Vaca Muerta, en ese esquema, no solo explica el cambio en la balanza energética, sino que actúa como catalizador de una narrativa más amplia: la de una Argentina que busca volver a ser competitiva para el capital internacional”.
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