La discusión por la Boleta Única de Papel (BUP) ya genera tensión en la Legislatura de Río Negro. Mientras sectores de la oposición empujan su implementación como un salto hacia la transparencia electoral, desde el oficialismo de Juntos Somos Río Negro (JSRN) miran la iniciativa con desconfianza y evitan darle luz verde.
El proyecto, presentado por el legislador César Domínguez, propone eliminar las tradicionales boletas partidarias y reemplazarlas por una única papeleta estatal donde el votante marque su elección. Para sus impulsores, el cambio permitiría terminar con prácticas como el robo de boletas, reducir costos y garantizar igualdad de condiciones entre partidos.
Sin embargo, en el oficialismo no hay consenso. Si bien no hubo un rechazo frontal, distintas voces de JSRN advierten sobre la necesidad de analizar el impacto del sistema y ponen en duda su implementación inmediata, lo que en los hechos enfría el avance del proyecto.
La iniciativa también plantea una transformación en la experiencia de votación: el elector recibiría una sola boleta, con todas las categorías y candidatos identificados con nombre, símbolo y fotos, y debería marcar su opción con lapicera antes de depositarla en la urna. El Estado sería el único responsable de su impresión, incorporando medidas de seguridad para evitar fraudes.
Desde la oposición sostienen que el sistema no solo aporta mayor transparencia, sino que además representa un ahorro millonario y un impacto ambiental positivo al evitar la impresión de millones de boletas. También remarcan que ya funciona en otras provincias.
En este escenario, el debate recién empieza y promete escalar. La modernización del sistema electoral se convirtió en un nuevo eje de disputa política en Río Negro, donde la oposición presiona para avanzar y el oficialismo, por ahora, elige pisar el freno.




