Río Negro continúa fortaleciendo su perfil hortícola y consolida una actividad productiva que crece en superficie, tecnología y volumen. Con más de 10.800 hectáreas cultivadas y una oferta que supera las 50 variedades de hortalizas, la provincia gana protagonismo en distintos mercados del país y expande su capacidad productiva con sistemas intensivos y estrategias adaptadas al clima patagónico.
Uno de los principales motores del sector es la producción de cebolla. Río Negro se posiciona entre las provincias líderes del país y en los últimos cuatro años logró duplicar su volumen, superando actualmente las 100.000 toneladas exportadas, principalmente hacia Brasil. Detrás de esa cadena trabajan más de 800 productores distribuidos en distintas regiones.
El crecimiento del sector también se refleja en la incorporación de tecnología. Actualmente existen más de 100 hectáreas bajo cubierta destinadas a cultivos como tomate, pimiento, berenjena y verduras de hoja. Los invernaderos permiten extender los ciclos de producción, enfrentar las bajas temperaturas y mantener el abastecimiento de productos frescos incluso durante el invierno.

Más del 60% de las explotaciones bajo cubierta ya superan la hectárea de superficie, una señal del avance hacia esquemas más profesionalizados y orientados a una mayor escala comercial.
Producción diversificada y presencia nacional
El desarrollo hortícola se distribuye en distintos puntos de la provincia. En el Valle Inferior, por ejemplo, se consolidan producciones de cebolla, tomate, pimiento, berenjena y hortalizas de hoja, combinando cultivos a campo abierto con sistemas protegidos.
En Viedma, Luciano Cardozo, integrante de una empresa familiar con más de tres décadas de trayectoria, destacó el proceso de modernización que atraviesa la actividad.
“Seguimos la historia de nuestra familia, pero también innovamos. Hoy tenemos muchas variedades, más de 45 artículos en producción y buscamos diferenciarnos, mejorar, adaptarnos a lo que demanda el mercado y seguir creciendo”, señaló.

La producción provincial incluye tomates redondos, perita, cherry, distintas variedades de pimientos, repollo, lechuga, zanahoria, zapallo y cebolla, entre otros cultivos que se adaptan según la temporada.
Durante el otoño, la actividad se concentra en las últimas cosechas antes de las heladas, especialmente tomate, zanahoria y cebolla. En invierno, en tanto, los cultivos bajo cubierta permiten sostener la producción de verduras frescas.
Más producción y agregado de valor
Además de las hortalizas tradicionales, Río Negro también desarrolla cultivos estivales a campo como zapallo anco y cabutia, con unas 600 hectáreas y una producción anual cercana a los 9 millones de kilos. A eso se suma la papa, que ocupa unas 400 hectáreas y genera alrededor de 25 millones de kilos por año.
En total, la provincia supera las 335.000 toneladas anuales de producción hortícola, con comercialización en distintos puntos de la Patagonia y otras regiones del país como Bahía Blanca, Mendoza, Mar del Plata y Entre Ríos.

“Este crecimiento también nos exige mejorar. Cada vez hay más competencia y eso nos impulsa a ser distintos, a pensar en el valor agregado y en la comodidad para el consumidor”, agregó Cardozo.
Desde el Gobierno provincial indicaron que el crecimiento del sector está acompañado por políticas impulsadas a través de la Comisión Hortícola y la Secretaría de Agricultura, con foco en financiamiento para pequeños productores, mejoras en riego, acondicionamiento y logística, además de estrategias para fortalecer la competitividad y la integración regional.
Fuente: Medios.




