La gala de los Premios Martín Fierro 2026 dejó mucho más que celebraciones y estatuillas: fue el escenario de un reencuentro que generó revuelo tanto en el salón como en las redes sociales. Moria Casán, Carmen Barbieri y Georgina Barbarossa, tres figuras emblemáticas de la televisión argentina, volvieron a saludarse públicamente después de años de distancia, rispideces y declaraciones cruzadas. Sin embargo, apenas un día después de la gala, fue la propia conductora de A la Barbarossa (Telefe) quien decidió aclarar lo sucedido y dar su versión de los hechos.
Todo se dio durante la emisión del martes por la mañana, cuando Analía Franchín le preguntó a Georgina si, después del abrazo en el escenario, había limado asperezas con Casán. “No, no, fui a saludarla. No, fue una cosa… Me preguntó Santiago (del Moro) si quería subir y fui la primera en levantarme, ¿cómo no voy a saludar a mis compañeras? ¿No dijo eso Santi? Como dijo que vayamos para ahí, entendí que teníamos que subirnos”, respondió de manera tajante, dejando en claro que el gesto no implicó una reconciliación profunda, sino más bien una actitud de cordialidad en el contexto de la premiación.
“Lo que pasó, pasó. Me dijo unas palabras muy lindas al oído, no voy a contarlas y yo también. Pero, sinceramente fue muy lindo lo que me dijo, aparte de Carmen que es mi hermana, pero a Moria yo la quise“, expresó sobre lo ocurrido ante la vista de todos. Y repasó la distancia que la separa de Casán: “No tengo ningún problema, antes no la saludaba, era como una pared. Me parece que en un país que hay una grieta donde no podés hablar con nadie porque sos mileista, kuka, me parece que ya está. Somos grandes, somos abuelas”, confesó, apelando a la madurez y a la necesidad de dejar de lado viejos enfrentamientos en un contexto social marcado por la polarización.

El momento fue analizado en detalle por el panel, que repasó las imágenes del abrazo entre las tres figuras arriba del escenario. “Fue lindo. Les digo una cosa, Moria me dijo una cosa muy linda y yo le dije: ‘Me vas a hacer llorar’, y ella me contestó: ‘Si querés llorar, llorá’. De verdad lo digo, en un momento en el que país está tan dividido no podemos seguir estándolo. No quiere decir que seamos íntimas, ya está. No sé”, sostuvo, dejando en claro que el paso dado fue más simbólico que una verdadera vuelta a la amistad.
Para comprender la magnitud del momento, hay que recordar el trasfondo de la relación entre Barbarossa y Casán, que durante años se mantuvo atravesada por el resentimiento y la distancia. La enemistad pública comenzó a mediados de los 2000, cuando una declaración televisiva de Moria marcó un antes y un después en el vínculo.
Según relató la propia Georgina, el distanciamiento surgió a raíz de comentarios de Casán sobre el esposo de Barbarossa, Miguel “El Vasco” Lecuna, quien por entonces atravesaba un duro tratamiento de adicciones. “Dijo: ‘todos saben muy bien que era alcohólico y drogadicto’, en un programa de televisión, mientras ‘El Vasco’ seguía su terapia de rehabilitación”, recordó la conductora. La exposición mediática de una situación íntima, sentida como una traición, rompió el lazo de confianza entre ambas.
“Después siguió hablando mal de mi marido, después de muerto, por eso no la perdono, ni la perdonaré nunca”, remarcó Barbarossa tiempo atrás en una entrevista. La conductora confesó que en aquel entonces mantenía una relación cercana con Casán y que le había confiado en privado las dificultades de su vida personal: “En ese momento la quería mucho, le conté llorando lo que estábamos viviendo. Yo podría haber ocultado la adicción de mi esposo, pero preferí cuidarlo”, señaló. La ruptura, según sus propias palabras, fue definitiva. El paso del tiempo, mientras tanto, se empeña en acercar posiciones.
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