La causa se alejó así de la primera hipótesis que apuntaba a un ataque intempestivo y sin motivo contra Cifuentes, quien era conocido en el ambiente del motocross neuquino por su rol como jefe de banderilleros del Motocross Club Neuquén.
Mientras tanto, familiares y allegados de la víctima continúan impulsando en redes sociales la versión de que Cifuentes fue provocado por el acusado en presencia de su pareja, Marilyn Deloro, quien cursa un embarazo de siete meses.
Fuentes judiciales indicaron que la mujer inicialmente declaró encontrarse en estado de shock y no recordar con claridad lo sucedido, aunque posteriormente brindó un testimonio más detallado. Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, incluso intentó frenar la agresión antes del desenlace fatal.
La fiscal del caso, Lorena Juárez, explicó durante la audiencia de formulación de cargos que las cámaras de seguridad con audio resultaron determinantes para reconstruir la secuencia ocurrida durante la madrugada del 1° de mayo.
De acuerdo con la imputación, el acusado —identificado por sus iniciales L.C.— salía de su lugar de trabajo y caminaba hacia su domicilio cuando fue interceptado por Cifuentes, quien se encontraba afuera de su casa.
Según la teoría fiscal, Cifuentes comenzó a insultarlo y perseguirlo sin conocerlo previamente. Las imágenes registraron cómo le gritaba y lo seguía por la calle, hasta alcanzarlo y golpearlo.

La reconstrucción sostiene que el imputado fue derribado al suelo y recibió golpes de puño y patadas. En medio de la agresión, se escucha a la pareja de Cifuentes pedirle que se detuviera: “Nico basta, pará, vamos a casa”.
Posteriormente, y mientras continuaban los golpes, el acusado utilizó una navaja para frenar el ataque. Tras resultar herido, Cifuentes tomó el celular y la gorra del imputado antes de retirarse del lugar.
Según la investigación, luego caminó algunos metros hasta desplomarse frente a una vivienda. Minutos más tarde, personal del SIEN constató su fallecimiento.
“Nunca fue una persona violenta”
En paralelo al avance de la causa, dos personas cercanas al imputado decidieron hablar públicamente para respaldarlo y reclamar que la Justicia contemple un posible sobreseimiento.
Uno de ellos fue Fernando, chofer de Uber que realizaba viajes frecuentes con L.C. como pasajero. El otro, César, excompañero de trabajo y vivienda en el oeste neuquino. Ambos coincidieron en describir al acusado como una persona reservada, trabajadora y ajena a situaciones violentas.
“Si reaccionó así, es por el abuso que recibió de ese hombre”, sostuvo Fernando, quien afirmó haberse impactado al ver la imagen del joven vinculada al caso.
Los testimonios remarcaron además la diferencia física entre ambos involucrados. Según detalló la Fiscalía, el imputado mide 1,48 metros y pesa cerca de 50 kilos, mientras que Cifuentes medía 1,76 y tenía una contextura considerablemente mayor.
Fernando aseguró que el joven había llegado hacía menos de un año desde Puerto Madryn con la intención de trabajar y enviar dinero a su familia y a su hijo. “Es muy reservado, no busca problemas con una persona que le duplica en peso”, afirmó.
Por su parte, César recordó que compartieron tareas gastronómicas y vivienda durante un tiempo. “A veces en la cocina yo me enojaba y lo buscaba, pero él evitaba siempre el conflicto”, relató.
La causa continuará avanzando hacia la etapa de control de acusación, donde podría discutirse un eventual sobreseimiento por legítima defensa o la figura de exceso en la legítima defensa.
Fuente: Medios




