La semana política en Neuquén se ordenó alrededor de un mismo eje: la traducción territorial del “Modelo Neuquino”. Desde la cordillera hasta la zona productiva del Alto Valle, el gobierno provincial volvió a desplegar la lógica que viene siendo marca registrada de la gestión Figueroa. Obras concretas, articulación con los municipios, exigencias claras a las operadoras de Vaca Muerta y un horizonte estratégico que ya no se limita al mediano plazo. El ministro Jefe de Gabinete, Juan Luis “Pepé” Ousset, le puso fecha y nombre: 2030. “Si hacemos todo bien para el año 2030, la provincia del Neuquén va a ser otra”, aseguró. La consigna no es un eslogan, es la condición misma de la gobernanza.
En Villa La Angostura, el gobernador Rolando Figueroa firmó un acta compromiso por 1.229 millones de pesos para infraestructura ambiental: tratamiento de residuos sólidos urbanos, manejo de biomasa forestal, prevención de incendios y planta de pretratamiento de líquidos cloacales. El esquema es cofinanciado al cincuenta por ciento entre Provincia y municipio. “¿Qué le pasaba a Villa La Angostura que no existían las cloacas ni las plantas de tratamiento de los líquidos de los camiones atmosféricos?”, se preguntó el mandatario. El interrogante condensa buena parte del diagnóstico que el frente Neuquinizate viene sosteniendo desde 2023: los déficits estructurales no son un destino, son la herencia de una cultura del poder que dejó de servir.
Sobre los Andes, la misma lógica encontró expresión deportiva. Figueroa inauguró la ampliación del Club Coihues junto al intendente Javier Murer, en el marco del programa provincial Clubes Sociales que otorga 50 millones de pesos por institución. No es un detalle menor: el club nuclea a más de 400 niños y adolescentes en hockey y rugby, y el aporte estatal exige como contraparte becas sociales para chicos que, de otro modo, quedarían fuera. “Que ningún chico deje de entrenar por una cuestión económica”, resumió el presidente del Coihues, Diego Fernández. La política pública vuelve a entenderse como redistribución de oportunidades, no como reparto corporativo de la caja.
A varios kilómetros, en San Patricio del Chañar, el ministro de Economía Guillermo Koenig dejó la frase más punzante de la semana. “A algún gobernador anterior le tocó erradicar las escuelas rancho; a nosotros nos toca erradicar las escuelas tráiler”. El paralelismo histórico no es retórico: la nueva EPET Nº26 registra un avance del 52,6 por ciento y demanda una inversión superior a los 13.204 millones de pesos. A eso se suman el Pacto de Gobernanza 2024-2026, las viviendas en ejecución, el recambio del alumbrado público por tecnología LED y la mejora de las estructuras eléctricas regionales. La planificación pretende traducirse en metros cuadrados, no en discursos.
El marco conceptual lo aportó Ousset en una entrevista que merece ser leída como hoja de ruta. La provincia recibió “una deuda pública de más de 1.260 millones de dólares” y un Estado desordenado. La respuesta fue tolerancia cero a la corrupción, Ficha Limpia, eliminación de las jubilaciones de privilegio y un destino claro para las regalías hidrocarburíferas: más de 85 mil metros cuadrados de escuelas en construcción, 900 kilómetros de rutas nuevas en ejecución frente a los mil que se hicieron en toda la historia de la provincia y 650 kilómetros de repavimentación en marcha. “Todo lo que logramos de la actividad hidrocarburífera va al desarrollo equilibrado de nuestra provincia”, definió. El gas y el petróleo dejan de ser una renta cautiva en pocas manos y se convierten en infraestructura distribuida a lo largo y a lo ancho del territorio.
Vendrán meses de discusión nacional, internas, polarización y campañas. La grieta seguirá ocupando pantallas con un debate que rara vez ofrece soluciones concretas a problemas reales. Pero en Neuquén, lejos de los altares libertarios y de la nostalgia kirchnerista, la Neuquinidad sigue haciendo su tarea con un corte transversal que ya nadie discute: gobernar es planificar y planificar es redistribuir. Los indicadores hablan por sí solos: primera provincia en ventas en supermercados, primera en empleo privado, una pobreza reducida en más de un 55 por ciento y un crecimiento demográfico que exige anticipación. El horizonte 2030 no es una promesa de campaña, es el modo en el que Rolando Figueroa propone que la provincia deje, de una vez, de administrar la herencia para empezar a construir su propio futuro.




