La pareja regresó esta semana al establecimiento educativo para participar del acto por el 25 de Mayo. El regreso tuvo un significado especial: una de sus hijas, Eluney, cursa actualmente sus estudios en la misma escuela donde ellos iniciaron su historia.
Cuando se conocieron, ambos tenían poco más de 20 años y habían decidido retomar sus estudios para completar el nivel secundario. En aquella época, la comunicación estaba lejos de la inmediatez que ofrecen hoy los teléfonos celulares y las redes sociales, por lo que el vínculo fue creciendo a partir de la convivencia cotidiana en las aulas.
Según recordaron, la relación no surgió de manera inmediata. Con el paso del tiempo, las charlas, las miradas y la cercanía fueron dando lugar a un noviazgo que luego se transformó en matrimonio.
“Al principio no nos llevábamos bien, pero después todo cambió y empezamos a conocernos más”, recordó Franklin durante su visita al establecimiento, donde ambos compartieron anécdotas de aquellos años.
Una familia que creció con el paso del tiempo
Tras finalizar sus estudios, la pareja continuó construyendo su proyecto de vida. Con los años llegaron el matrimonio y el nacimiento de cuatro hijos: tres mujeres y un varón.
Hoy, dos de ellos ya completaron sus estudios y las restantes continúan su formación. La menor, Eluney, cursa tercer año con orientación en Salud y Ambiente en el mismo CENS donde sus padres se conocieron.
Lorena destacó que siempre procuraron transmitir a sus hijos la importancia de la educación y el esfuerzo académico, una enseñanza que consideran fundamental para su desarrollo personal y profesional.
Un reencuentro cargado de recuerdos
La visita también permitió reencontrarse con docentes que formaron parte de aquella etapa. Entre ellos estuvo Adrián Ciancio, quien era profesor cuando Lorena y Franklin cursaban sus estudios y actualmente se desempeña como director del CENS N°15.
Desde la institución señalaron que los exalumnos siempre son bienvenidos y valoraron el significado de historias como la de esta pareja, que mantienen un fuerte vínculo con la escuela incluso décadas después de haber egresado.
La experiencia de Lorena y Franklin refleja cómo los espacios educativos no solo cumplen un rol académico, sino que también se convierten en escenarios de encuentros, amistades y proyectos de vida que perduran en el tiempo.
Fuente: Medios




