El Indio Solari murió este 5 de junio en su domicilio de Parque Leloir, en la localidad bonaerense de Ituzaingó, a los 77 años. El cantante, referente indiscutido del rock nacional y ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, venía afrontando desde hace años un cuadro de Parkinson que había condicionado su actividad pública y su presencia en los escenarios.
Su fallecimiento generó un fuerte impacto en el ámbito cultural y musical argentino, donde es considerado una de las figuras más influyentes de las últimas décadas. Su obra y su estética artística trascendieron lo estrictamente musical para convertirse en un símbolo de la contracultura local.

Solari había construido una carrera marcada por el hermetismo mediático y una relación singular con su público. Con Los Redondos, banda que fundó en La Plata en 1975 junto a Skay Beilinson, desarrolló un estilo propio que combinó rock, poesía y una fuerte identidad independiente frente a la industria discográfica.

Durante la etapa del grupo, que publicó nueve discos de estudio hasta su separación en 2001, quedaron canciones y álbumes considerados fundamentales dentro del rock argentino, como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y Luzbelito, entre otros.
Tras la disolución de la banda, el Indio inició su proyecto solista bajo el nombre de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con el que editó varios discos y mantuvo una intensa conexión con su público, aun sin realizar presentaciones frecuentes.

Su última aparición sobre un escenario fue en 2017, en Olavarría, en un recital multitudinario que marcó su despedida de los shows en vivo. A partir de entonces, continuó su actividad principalmente en estudio y a través de producciones audiovisuales y virtuales.

En 2016 había hecho público su diagnóstico de Parkinson, enfermedad que con el tiempo fue avanzando y lo llevó a reducir progresivamente sus actividades. En los últimos años, su presencia pública se volvió esporádica, aunque siguió siendo una figura de enorme peso simbólico dentro de la cultura argentina.
Con su muerte, el rock nacional pierde a uno de sus máximos exponentes, cuya obra continúa siendo referencia obligada para varias generaciones de músicos y seguidores.

Fuente: Medios






