La decisión de LATAM de cancelar la ruta aérea que unía Neuquén con Santiago de Chile no solo implicó la pérdida de una conexión internacional. En el Gobierno provincial generó un fuerte malestar por la forma en que la empresa comunicó la medida: sin diálogo previo y con una decisión considerada definitiva.
La ruta había comenzado a operar el 29 de marzo y era vista como una herramienta estratégica para potenciar el turismo, el comercio y la integración con Chile. Sin embargo, apenas cuatro meses después, la compañía confirmó que dejará de volar desde el 25 de octubre y suspendió de inmediato la venta de pasajes, dejando en claro que la decisión ya estaba tomada.
Desde el Ejecutivo neuquino señalaron que nunca existió una instancia de diálogo con la empresa. Aseguran que había disposición para evaluar alternativas que permitieran sostener el servicio, pero esa posibilidad nunca fue planteada por la aerolínea.
Si bien LATAM argumentó que la demanda fue inferior a la prevista, en la Provincia consideran que una ruta internacional necesita tiempo para consolidarse, generar nuevos hábitos de viaje y desarrollar su mercado.
Para las autoridades, la decisión respondió exclusivamente a criterios comerciales, sin contemplar el impacto sobre los pasajeros, el sector turístico y las economías regionales.
La noticia tomó por sorpresa a usuarios, agencias de viaje y prestadores turísticos, que se enteraron cuando la cancelación ya estaba definida. Quienes tenían pasajes para fechas posteriores al 25 de octubre recibieron como alternativa la reprogramación de sus vuelos vía Buenos Aires, lo que implica recorridos más largos y mayores tiempos de viaje.
Neuquén busca mantener su estrategia de conectividad
Pese a este revés, el Gobierno provincial sostiene que continuará trabajando para ampliar la conectividad aérea, al considerar que cada vuelo representa oportunidades para el turismo, la inversión y el desarrollo económico.
En ese contexto, el caso de LATAM dejó una conclusión clara dentro de la administración neuquina: la falta de diálogo terminó deteriorando la confianza en una empresa con la que, aseguran, existía voluntad de buscar soluciones antes de resignar una conexión estratégica.
Fuente: Medios.




