Dolor en la UNCo por la muerte de un querido estudiante que hizo de cada dificultad un nuevo desafío

La Universidad Nacional del Comahue lamenta el fallecimiento de un reconocido alumno que dejó una huella imborrable por su calidez humana, su dedicación y su resiliencia.

La comunidad de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) atraviesa horas de profundo dolor por el fallecimiento de Carlos Tapia, estudiante de la Facultad de Economía y Administración. Su muerte generó una fuerte conmoción entre familiares, amigos, docentes y compañeros, quienes lo recordaron por su dedicación, su solidaridad y su permanente deseo de superarse.

La institución acompañó a su pareja, familiares, amistades, compañeros y seres queridos. La despedida se realizó durante el sábado 25 y el domingo 26 de julio en Servicios Don Bosco, en la ciudad de Cipolletti.

El sentido mensaje del Centro de Estudiantes
El Centro de Estudiantes de la Facultad de Economía y Administración (CEFEA) también publicó una emotiva despedida y resaltó el lugar fundamental que Carlos ocupó dentro de la comunidad universitaria. “Con enorme tristeza despedimos a nuestro compañero Carlos Tapia, estudiante de nuestra Facultad y parte fundamental de nuestra comunidad universitaria”, expresaron desde la agrupación estudiantil.

En el mensaje destacaron que Carlos fue un ejemplo de compromiso, solidaridad y dedicación con la universidad y con las trayectorias de cada una de las personas que eligieron transitar sus estudios en la facultad. Su trabajo como tutor par fue uno de los aspectos más valorados. Desde ese espacio recibía a quienes ingresaban por primera vez, los orientaba y acompañaba durante sus recorridos académicos.

El Centro de Estudiantes sostuvo que su compromiso con la educación pública y con las trayectorias estudiantiles dejó una huella que permanecerá entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y compartir momentos con él. “Hizo de su experiencia una oportunidad para acompañar, tender puentes y abrir caminos para otras y otros estudiantes, recordándonos todos los días el valor de la empatía, la convicción y el esfuerzo”, expresaron.

“Hoy lo despedimos con profundo dolor, pero también con un inmenso agradecimiento por todo lo que dejó en nuestra comunidad”, agregaron, antes de cerrar el mensaje con una frase cargada de afecto: “Hasta siempre, Carlitos”.

Una sonrisa que dejó huella
El dolor también alcanzó a la comunidad educativa de la Escuela Especial N.º 7 de Neuquén, donde Carlos había sido estudiante. Desde la institución compartieron un sentido mensaje para despedirlo y recordar los años transitados juntos.

El estudiante que eligió la universidad pública
Carlos había nacido en Cipolletti y quedó ciego cuando era un bebé, mientras permanecía en una incubadora. Sin embargo, esa circunstancia nunca le impidió avanzar con sus proyectos ni perseguir sus objetivos académicos.

En 2017, cuando tenía 19 años y cursaba el segundo año de la carrera de Contador Público Nacional. En aquella oportunidad explicó, con el humor que lo caracterizaba, que había tenido que hacerse “amigo de las computadoras a la fuerza”.

Para estudiar utilizaba una notebook con un programa que leía los textos mediante una voz virtual y una máquina de escritura braille de seis teclas. El equipamiento era fundamental para cursar, rendir exámenes y resolver ejercicios, especialmente en materias prácticas como Matemática.

Por entonces, Carlos trabajaba con una computadora antigua que se trababa durante las clases e incluso en medio de los parciales. Ante las dificultades, la Facultad de Economía y Administración realizó gestiones para que pudiera acceder a una nueva notebook adaptada a sus necesidades.

Carlos contó que muchas personas le habían advertido que tendría dificultades para estudiar en una universidad pública debido a su discapacidad. Sin embargo, decidió no escuchar los comentarios negativos.

“Yo aposté por la universidad pública y no me arrepiento para nada de la elección, porque me resultó muy accesible en todo sentido, mucho más de lo que esperaba”, había afirmado.

El sueño de enseñar
Su interés por las Ciencias Económicas había surgido de una manera inesperada. Cuando cursaba el secundario en el Colegio Manuel Belgrano de Cipolletti, faltó a un acto escolar junto con otros compañeros. Su ausencia fue especialmente notoria porque era abanderado.

Como consecuencia, recibió como tarea dar clases de apoyo de Contabilidad. Aquella experiencia, que comenzó como un castigo, terminó despertando su vocación por la enseñanza y modificó sus planes de estudiar Derecho.

Su fallecimiento deja un profundo dolor en la comunidad educativa de la UNCo y en cada institución que integró. Carlos Tapia será recordado como un estudiante que nunca permitió que las dificultades limitaran sus sueños y que, además, eligió ayudar a otros a comenzar los propios.

Fuente Medios

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