El Gobierno disolvió el Instituto Nacional de Alimentos y redistribuyó sus funciones entre el SENASA y Salud

La medida fue oficializada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial. El organismo sanitario asumirá las tareas de registro, control y fiscalización, mientras que el Ministerio de Salud quedará a cargo de la política alimentaria y la actualización del Código Alimentario Argentino.

El Gobierno nacional reorganizó el sistema de control alimentario del país y dispuso la disolución del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), cuyas funciones serán distribuidas entre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el Ministerio de Salud.

Según explicó el Gobierno, la reorganización busca simplificar el sistema actual, eliminar superposiciones entre organismos y fortalecer la capacidad operativa del control alimentario en todo el territorio nacional.

El Gobierno disolvió el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y redistribuyó sus funciones entre el SENASA y el Ministerio de Salud.

El SENASA quedará a cargo de la supervisión de establecimientos, productos alimenticios e importaciones, aprovechando su despliegue territorial compuesto por laboratorios, inspectores y estructuras de control distribuidas en distintas provincias.

Con la reforma, el SENASA concentrará las funciones que anteriormente ejercía el INAL relacionadas con el registro, control y fiscalización de alimentos. Además, administrará una Base Única de Datos con información de productos y establecimientos para mejorar la trazabilidad y agilizar los trámites.

El organismo sanitario quedará a cargo del control y fiscalización de alimentos, mientras que Salud definirá las políticas alimentarias y la actualización de la normativa.

El decreto también establece un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el Código Alimentario Argentino, con el objetivo de otorgar mayor previsibilidad y rapidez al proceso de modificación de la normativa.

Otro de los cambios apunta a reducir la carga administrativa. La nueva regulación contempla el reconocimiento de certificaciones internacionales emitidas por países con sistemas de control reconocidos o que aplican el Codex Alimentarius, evitando evaluaciones y trámites duplicados.

El Gobierno señaló que la reorganización separa las funciones de fiscalización operativa y definición de políticas públicas. De esta manera, el SENASA tendrá a su cargo verificar que los alimentos cumplan con las normas vigentes, mientras que el Ministerio de Salud y la Secretaría de Agricultura definirán los lineamientos del Código Alimentario Argentino.

Con esta modificación, el Ejecutivo busca establecer un sistema de control alimentario con menos organismos involucrados, mayor centralización de datos y procesos administrativos más ágiles.

Fuente: Medios

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