Las estafas virtuales dejaron de ser un delito aislado y se convirtieron en una modalidad cada vez más frecuente. Desde la pandemia, las denuncias aumentaron y los delincuentes desarrollaron nuevas estrategias para engañar a sus víctimas y lograr que transfieran dinero o incluso soliciten créditos.
Durante una jornada de concientización sobre ciberdelitos abierta a la comunidad, el fiscal de Delitos Económicos de Neuquén, Juan Manuel Narváez, explicó cuáles son algunas de las maniobras más habituales, cómo actúa la Justicia y qué puede hacer una persona cuando descubre que fue víctima de una estafa.

El “error” de una transferencia que termina en un crédito
Una de las maniobras comienza con una situación cotidiana. Una persona publica un producto para vender en redes sociales y recibe el mensaje de un supuesto comprador.
El delincuente realiza una transferencia por un monto muy superior al acordado y luego asegura que se equivocó al enviar el dinero. A partir de allí, comienza a indicarle a la víctima que debe devolver la diferencia. Por ejemplo, si un producto cuesta $10.000, el estafador puede transferir $100.000 y argumentar que agregó un cero de más.
El engaño puede continuar hasta conseguir que la víctima realice nuevas transferencias o incluso solicite un crédito para devolver un dinero que en realidad nunca recibió legítimamente. De esta manera, una simple venta puede terminar generando una deuda importante.

La estafa que aprovecha el fin de semana
Otra modalidad aprovecha los tiempos de respuesta del sistema bancario. Según explicó Narváez, los delincuentes pueden realizar las maniobras un viernes por la tarde, cuando la víctima tiene menos posibilidades de comunicarse inmediatamente con su banco. Durante el fin de semana, el dinero puede ser transferido entre distintas cuentas o billeteras virtuales para dificultar su rastreo.
También se mencionaron los tradicionales “cuentos del tío”, que pueden comenzar con una llamada telefónica y terminar con una persona presentándose en el domicilio para retirar dinero.
Otra modalidad es el denominado “cuento de la grúa”, en el que el contacto se produce de manera virtual y la víctima termina realizando una transferencia bajo engaño.
Qué hacer después de una estafa
El tiempo es uno de los factores más importantes cuando se detecta una estafa. Narváez recomendó denunciar de inmediato, ya que las operaciones financieras dejan una huella digital que puede ser utilizada durante la investigación.
Con los datos aportados por la víctima, la Fiscalía puede trabajar junto con la Policía para intentar bloquear o congelar los fondos antes de que sean transferidos nuevamente.
Además, los investigadores pueden analizar información como dispositivos utilizados, direcciones IP, movimientos financieros y la titularidad de las cuentas bancarias o billeteras virtuales que recibieron el dinero.
Cuando los sospechosos se encuentran en otras provincias, el Departamento de Delitos Económicos puede investigar desde dónde se realizaron las comunicaciones y seguir el recorrido de los fondos.
Cómo denunciar en Neuquén
El Ministerio Público Fiscal de Neuquén cuenta con una herramienta de denuncia online disponible las 24 horas, por lo que las víctimas pueden realizar el trámite en cualquier momento.

También es posible acudir a la Policía del Neuquén, especialmente al Departamento de Delitos Económicos, donde se reciben denuncias y se brinda orientación a las personas afectadas.
La recomendación principal es no esperar: cuanto antes se informe la estafa, mayores pueden ser las posibilidades de seguir el recorrido del dinero y actuar sobre las cuentas involucradas.
Las claves para evitar una estafa
Narváez recomendó evitar operaciones de compraventa en redes sociales que no cuenten con mecanismos de seguridad y priorizar sitios oficiales.
También aconsejó desconfiar de llamadas provenientes de números desconocidos, no compartir información personal o bancaria y verificar que una página web sea realmente oficial antes de ingresar datos o realizar una operación.
Las estafas pueden presentarse detrás de situaciones aparentemente normales: una venta, una transferencia “equivocada”, una llamada telefónica o un mensaje que parece provenir de una empresa o persona conocida. Por eso, la principal herramienta de prevención es detenerse, verificar la información y no realizar transferencias ante pedidos sospechosos.
Fuente: Medios



