El crecimiento de Vaca Muerta ya no puede analizarse únicamente a partir de los niveles de producción de petróleo y gas. La expansión de la actividad hidrocarburífera está transformando las ciudades, las rutas, los paisajes, la economía y los movimientos poblacionales de Neuquén y la región.
Frente a este escenario, uno de los principales desafíos es planificar el territorio que se está construyendo alrededor del desarrollo energético.

Así lo planteó Juan Agustín Carpinello, presidente del Colegio de Arquitectos de Neuquén, durante una entrevista con medios locales, luego de participar de la jornada COMEX, donde se analizaron distintos aspectos relacionados con la infraestructura y el crecimiento urbano asociado a Vaca Muerta.
Carpinello sostuvo que la región necesita comenzar a pensarse desde una mirada metropolitana, en lugar de considerar a cada ciudad como una unidad aislada. El arquitecto explicó que el crecimiento poblacional puede producirse rápidamente, pero que el desarrollo requiere planificación y anticipación.
Ante la posibilidad de un fuerte incremento de habitantes en Neuquén, consideró necesario prever la demanda de viviendas, agua, saneamiento, transporte, escuelas y hospitales.
También señaló que las ciudades podrían avanzar hacia procesos de densificación y crecimiento vertical, aunque remarcó que esas transformaciones deben estar acompañadas por una estrategia territorial.
Una región que funciona como un solo sistema
Uno de los principales desafíos está relacionado con la división administrativa de la región. Si bien existen distintos municipios, las rutas, las cuencas, la movilidad laboral, la expansión urbana y los sistemas ambientales no reconocen esos límites.
Por ese motivo, Carpinello planteó la necesidad de establecer criterios regionales comunes para definir cuestiones como la expansión de las ciudades, el uso del agua, el transporte, la localización industrial y la preservación de áreas productivas y paisajes.
Qué territorio quedará después de Vaca Muerta
El presidente del Colegio de Arquitectos también puso el foco en la identidad de Neuquén y en el territorio que existía antes de la expansión hidrocarburífera.
En ese sentido, planteó la necesidad de definir qué paisajes se quieren conservar y cómo convivir con las bardas, los ríos, el valle productivo y los espacios públicos. “Vaca Muerta es más allá de un yacimiento, es un territorio que se está generando”, sostuvo.
Pensar una transición energética
Carpinello también destacó que el actual desarrollo hidrocarburífero puede ser una oportunidad para comenzar a planificar una futura transición energética.
Consideró que los recursos generados por Vaca Muerta podrían permitir avanzar en nuevas alternativas y destacó el potencial de Neuquén en energías solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica.
El desafío, según planteó, es comenzar a pensar desde ahora cómo será el territorio cuando, eventualmente, los recursos no renovables se agoten.
Fuente: Medios


