El agua comenzó a avanzar este viernes por el Canal Principal del Valle de Viedma, dando inicio formal a una nueva temporada de riego en el área productiva del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi).
Desde la Boca Toma, el sistema empezó a cargarse de manera gradual para distribuir el recurso a lo largo de los casi 95 kilómetros del Canal Principal y alcanzar las distintas zonas productivas.
Durante una recorrida por parte del sistema, referentes del Idevi explicaron cómo se realiza la puesta en marcha, qué trabajos se llevaron adelante durante los meses en los que el canal permaneció sin agua y cuáles son los principales desafíos de una infraestructura que tiene más de 60 años.

La apertura del sistema no se realiza de manera repentina. El caudal aumenta progresivamente para permitir que el agua avance y pueda ser regulada en los diferentes puntos del canal.
El sistema comenzó con un caudal cercano a los 3 metros cúbicos por segundo y este viernes alcanzó aproximadamente los 6 metros cúbicos por segundo. El objetivo es incrementar el volumen de manera gradual hasta llegar al régimen habitual de temporada, que ronda los 27 metros cúbicos por segundo.
Sin embargo, el Canal Principal tiene capacidad para transportar mayores volúmenes. En temporadas anteriores llegó a trabajar con caudales de hasta 35 metros cúbicos por segundo.
“Nosotros embalsamos el sistema de a poquito. No es que abrimos y entran todos los metros cúbicos de golpe”, explicaron desde el Idevi.
Debido a la extensión del canal, el agua necesita varios días para llegar a los sectores más alejados. Por eso, mientras los primeros kilómetros ya comenzaron a cargarse, los productores ubicados en las zonas finales todavía deberán esperar para recibir el recurso.
La demanda todavía es baja
El inicio de la temporada no significa que todas las chacras tengan agua de inmediato. La distribución se realiza de manera progresiva a medida que el sistema alcanza sus distintos puntos de regulación.
Además, las lluvias registradas durante las últimas semanas generaron un escenario particular. La humedad acumulada en los suelos todavía dificulta el ingreso de maquinaria y productores a algunos lotes para realizar las tareas de preparación.
Por ahora, la demanda general de agua para riego continúa siendo baja. Sí se registraron necesidades puntuales para completar reservorios de establecimientos ganaderos, tambos e invernáculos, explicaron desde el organismo.

La situación comenzará a cambiar con el avance de la primavera. Entre los cultivos que concentran mayor demanda de agua se encuentran la alfalfa, el maíz y distintas producciones hortícolas.
El mayor consumo suele registrarse durante diciembre y enero, cuando las temperaturas y los vientos incrementan la evapotranspiración.
“Acá pega mucho el viento del oeste, que es seco y genera mucha evaporación“, señalaron los referentes del Idevi.
Para ese momento, la mayoría de los cultivos ya estará implantada. El maíz, uno de los últimos cultivos importantes de verano en incorporarse, suele comenzar a desarrollarse hacia mediados de octubre.
Qué trabajos se hicieron durante el corte
Antes de volver a poner en funcionamiento el sistema, durante los meses sin circulación de agua se realizaron distintas tareas de mantenimiento, limpieza, desembanque y reparación.
Habitualmente, el Canal Principal permanece sin agua desde los primeros días de mayo hasta comienzos de agosto. Este año, las lluvias demoraron algunos trabajos debido a las dificultades para ingresar con maquinaria a determinados sectores.
Uno de los principales trabajos fue el desembanque entre los kilómetros 55 y 77, donde se retiraron sedimentos acumulados para recuperar capacidad de conducción.
El material que se deposita en el fondo del canal reduce la sección disponible y puede limitar el volumen de agua que circula. La acumulación es especialmente importante en las curvas, donde disminuye la velocidad del agua y se depositan materiales finos.

En esos sectores también puede crecer la vegetación acuática conocida como “lama”. Para retirarla se utiliza una cadena colocada entre tractores que permite cortar la vegetación, mientras que en otros puntos es necesario recurrir a maquinaria.
Una infraestructura de más de seis décadas
El paso del tiempo representa uno de los principales desafíos para el sistema de riego del Valle de Viedma. Por eso, una parte de las obras está orientada a reemplazar componentes que cumplieron su vida útil.
En el kilómetro 21, por ejemplo, se trabaja en el recambio de cuatro compuertas del descargador, que presentaban deterioro y corrosión. La obra permitirá mejorar la regulación de los caudales y aumentar la seguridad durante la operación del sistema.
También se avanza con trabajos que habían quedado pendientes del proyecto original y con la incorporación de tecnología para modernizar el funcionamiento de las instalaciones.

Una de las novedades son las compuertas automatizadas, que permiten reemplazar operaciones que durante años se realizaron manualmente.
“Ahora se aprieta un botón y se abre y se aprieta un botón y se cierra. Está todo automatizado“, explicaron durante la recorrida.
Las seis dársenas que regulan el agua
El sistema cuenta con seis dársenas distribuidas a lo largo del Canal Principal: Boca Toma y las ubicadas en los kilómetros 21, 30, 49, 60 y 83. La Boca Toma es el punto de inicio del sistema, donde se capta el agua del río y comienza su recorrido por el canal.
Las demás dársenas funcionan como puntos estratégicos para regular y distribuir los caudales. Allí se determina qué cantidad de agua continúa por el Canal Principal y cuánto se deriva hacia los distintos sectores productivos, de acuerdo con las necesidades de los productores.
Estas instalaciones son fundamentales para manejar el recurso a lo largo de los casi 95 kilómetros del sistema. En algunos de estos puntos ya se instalaron nuevas compuertas automatizadas, como parte del proceso de modernización de la infraestructura.

Telemetría para controlar el sistema en tiempo real
La modernización también alcanzó la forma de medir y controlar el agua. El Idevi incorporó equipos de telemetría y sensores de nivel que permiten conocer en tiempo real el comportamiento del recurso aguas arriba y aguas abajo y calcular los caudales que circulan.
La información se transmite a dispositivos conectados, lo que permite realizar un seguimiento del funcionamiento del sistema sin depender exclusivamente de las mediciones manuales.
“Esto es parte de la modernización del sistema de riego“, explicaron desde el organismo. Actualmente, el sistema abastece unas 22.000 hectáreas bajo riego, distribuidas en alrededor de 1.500 parcelas.
Cada temporada, los productores deben presentar una declaración jurada en la que informan qué cultivos desarrollarán. Con esa información, el Idevi planifica la distribución del recurso y actualiza los datos sobre la actividad productiva del Valle Inferior.
Fuente: Medios.


