El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo programa para ampliar el acceso a los créditos hipotecarios y facilitar el financiamiento para la primera vivienda. La iniciativa, anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla el uso de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para fortalecer el fondeo de los bancos.
El mecanismo no consiste en una línea de préstamos que las personas puedan solicitar directamente al Estado. Los fondos serán colocados entre las entidades financieras mediante licitaciones y deberán ser utilizados exclusivamente para otorgar créditos hipotecarios destinados a la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.
Luis Caputo anunció un plan para impulsar los créditos hipotecarios con un fondo que maneja la ANSES: “Venimos a tratar de dar una mano con el Ministerio de Capital Humano para resolver este problema desde el FGS”. https://t.co/yfHf9k5L8R pic.twitter.com/6YLh5t1d3d
— TN – Todo Noticias (@todonoticias) August 26, 2026
Según explicó Caputo, el programa busca resolver uno de los principales obstáculos del mercado hipotecario: los bancos reciben depósitos generalmente a corto plazo, pero necesitan otorgar préstamos que se extienden durante muchos años. Con el financiamiento del FGS, el Gobierno pretende reducir ese descalce y ampliar la oferta de préstamos.
Los principales puntos del programa
- Monto total: $2 billones.
- Primera licitación: $200.000 millones.
- Origen de los fondos: FGS de la ANSES.
- Destino: compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.
- Plazo mínimo de los créditos: 15 años.
- Tasa máxima: UVA + 7,5%.
- Monto máximo por préstamo: 150.000 UVA.
- Plazo para aplicar los fondos: 90 días corridos.

¿Cómo funcionará el programa?
El FGS colocará depósitos a plazo fijo en pesos ajustados por UVA más una tasa adicional, que serán adjudicados a los bancos mediante licitaciones.
Cada licitación tendrá un monto de $200.000 millones y contará con dos alternativas para las entidades financieras: una colocación a un año, con una tasa mínima de UVA + 2,5%, y otra a cinco años, con una tasa mínima de UVA + 4,5%.

Además, cada banco podrá obtener como máximo el 20% del monto disponible en cada licitación. Una vez recibidos los fondos, tendrá 90 días corridos para destinarlos al otorgamiento de los créditos hipotecarios establecidos por el programa.
El Banco Central (BCRA) será el encargado de supervisar el cumplimiento de las condiciones y controlar que los recursos tengan el destino previsto.

¿Qué significa UVA + 7,5%?
La tasa UVA + 7,5% es uno de los aspectos centrales de la iniciativa. Significa que el capital del préstamo se actualiza de acuerdo con la evolución de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) y, sobre ese capital actualizado, el banco podrá cobrar una tasa de interés adicional de hasta 7,5% anual.
Por lo tanto, la cuota no queda fija en pesos durante todo el crédito. Al estar vinculada a la UVA, su evolución dependerá de la actualización de esa unidad, que sigue principalmente la variación de la inflación.

El 7,5% representa el máximo de la tasa adicional que podrán aplicar los bancos que utilicen los fondos del programa. Las entidades podrán ofrecer una tasa menor, pero no superar ese límite.
Los préstamos deberán tener además un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA.
Un ejemplo de cuánto podría ser la cuota
El Gobierno difundió una simulación para mostrar cómo podría funcionar el esquema. Para una propiedad valuada en US$106.667, el crédito cubriría el 75% del valor, equivalente a unos $120.920.000.
En el ejemplo se considera un préstamo a 25 años, con una tasa de UVA + 7%. Bajo esas condiciones, la cuota inicial sería de $865.098, mientras que el grupo familiar debería acreditar ingresos netos mensuales de $3.460.391.

El cálculo contempla una relación cuota-ingreso del 25% y funciona únicamente como referencia para mostrar el alcance que podría tener el programa.
Qué busca el Gobierno con los créditos hipotecarios
Con este esquema, el Gobierno apunta a aumentar el financiamiento de largo plazo disponible para los bancos y, a partir de allí, incrementar la cantidad de créditos hipotecarios ofrecidos a las familias.
La apuesta oficial es que un mayor acceso al financiamiento permita impulsar la compra de viviendas y la actividad de la construcción, al mismo tiempo que se desarrolla un mercado hipotecario que todavía tiene una participación reducida dentro del sistema financiero argentino.

Fuente: Medios







