El titular de la Dirección General de Aduanas, José Andrés Velis, tomó licencia en medio de un escenario marcado por el desgaste de la gestión y una interna política por su continuidad al frente del organismo. Aunque desde la Casa Rosada aseguran que no está previsto un cambio de autoridades, su salida temporal expuso las tensiones que atraviesan a una de las áreas clave del sistema económico.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por medios, uno de los principales factores que impactaron en la gestión de Velis fue el malestar del personal aduanero. Los trabajadores reclaman por los niveles salariales, la falta de actualizaciones de haberes frente a la inflación de los últimos años y el aumento de las tareas como consecuencia de una importante cantidad de retiros voluntarios.

La Aduana tiene a su cargo el control de mercaderías en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, una función estratégica para la prevención del contrabando y el funcionamiento del comercio exterior. Sin embargo, desde el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA) vienen advirtiendo sobre la falta de personal y sus posibles consecuencias.
Según el gremio, la reducción de trabajadores habría favorecido el crecimiento del contrabando, con impacto tanto en la industria nacional como en el comercio formal.

Velis, quien desarrolló buena parte de su carrera dentro del organismo, conocía de cerca esa problemática. Durante los últimos meses intentó administrar una estructura con menos recursos humanos y múltiples frentes abiertos, una situación que su entorno calificó como particularmente desgastante.
Cerca del funcionario sostienen que Velis buscó mejorar las condiciones del organismo y dar respuestas a los trabajadores, pero que encontró pocas soluciones por parte de los principales funcionarios del Poder Ejecutivo.
La disputa por el control de la Aduana
A las dificultades de gestión se sumó una interna política por el futuro de la Aduana. Velis responde al asesor presidencial Santiago Caputo y, según fuentes cercanas al funcionario, durante los últimos meses advirtió que su posición podía quedar en el centro de una disputa entre distintos sectores del oficialismo.
Una de las miradas apunta al entorno de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, cuyos allegados tendrían interés en ubicar a una persona de confianza en un organismo considerado estratégico por su peso en el comercio exterior y en la economía.

Desde otros sectores de La Libertad Avanza, en cambio, señalan al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, como otro de los actores con interés en avanzar sobre la estructura de la Aduana.
Sturzenegger ha planteado en distintas oportunidades la necesidad de implementar reformas profundas en el organismo, mientras que Velis no habría acompañado algunos de los cambios impulsados desde esa área.

Así, la licencia del titular de la Aduana quedó atravesada por dos problemas diferentes pero conectados: el desgaste provocado por la situación interna del organismo y las disputas de poder dentro del Gobierno por el control de una dependencia estratégica.
Por ahora, en la Casa Rosada sostienen que no habrá cambios en la conducción. Sin embargo, la licencia de Velis volvió a poner bajo la lupa las tensiones internas que existen alrededor de la Aduana y su futuro dentro del esquema de reformas del Gobierno.
Fuente: Medios







