A casi tres meses del siniestro en Plottier, Catalina muestra avances mientras avanza la causa judicial

La nena de nueve años, que sufrió lesiones gravísimas tras ser embestida por una camioneta oficial, comenzó a sonreír y responder a estímulos durante su tratamiento en Buenos Aires.

A casi tres meses del choque que la dejó al borde de la muerte, Catalina, la nena de nueve años atropellada en Plottier, atraviesa un proceso tan doloroso como esperanzador. En medio de una rehabilitación intensiva, comenzaron a aparecer pequeñas reacciones en su rostro que renovaron las expectativas de su familia, mientras la causa judicial contra Camila Rocío Esperanza, la policía que la embistió, sigue su curso.

Paola Marfil, mamá de “Cata”, contó, en diálogo con medios locales, que en los últimos días debieron interrumpir momentáneamente el tratamiento que realizaban en Escobar debido a complicaciones con el botón gástrico colocado para su alimentación. La niña fue trasladada nuevamente a una clínica en Belgrano para una intervención médica y controles generales.

“Para nosotros, cada pestañeo es una alegría”, expresó Paola, al describir el largo camino que comenzó el 19 de noviembre de 2025. Ese día, una camioneta oficial conducida por Esperanza circulaba a más de 70 kilómetros por hora en una zona donde la máxima permitida es 30 y, según la acusación, sin sirenas activadas, cuando embistió a Catalina a pocas cuadras de su casa. La niña iba en bicicleta junto a una amiga que logró apartarse a tiempo.

En ese contexto, comenzaron a notar respuestas que llenaron de emoción a la familia. “Le estaba mostrando videos y hablándole en tono de chiste, y se sonrió… hasta con dientes. Me quedé helada porque no lo había hecho antes. Lo repetí y volvió a reír”, recordó su mamá.

A partir de allí, los profesionales empezaron a utilizar estímulos vinculados a sus gustos: música, audios familiares, frases y videos. Una de las escenas más conmovedoras ocurrió cuando Paola le mostró imágenes del canal de YouTube que Catalina había creado con su papá, donde subía videos bailando. “Le dije en broma que estaba moviendo las caderas y que su hermano se iba a enojar. Se volvió a sonreír, más todavía. Las terapeutas me hicieron repetirlo y lo documentaron”, relató.

Antes del accidente, la nena practicaba patín desde los dos años y pasaba horas inventando coreografías frente al espejo. También reaccionó cuando su mamá mencionó a un amiguito muy cercano. “Le cambió la carita y levantó las cejas. Le dije: ‘Vos, bandida, te estás poniendo feliz’, y se sonrió otra vez”, contó Paola, convencida de que su hija comprende aquello que le dicen cuando se trata de recuerdos compartidos.

La causa judicial

El Ministerio Público Fiscal imputó a Camila Rocío Esperanza por lesiones gravísimas culposas agravadas por conducir de manera imprudente un vehículo oficial, tras constatarse que habría infringido normas básicas de tránsito.

Para Paola, revivir la audiencia donde se confirmó que su hija tendrá secuelas permanentes fue un momento difícil. “Ni siquiera tenía que haber existido esa audiencia, pero agradezco no haber estado ahí. Si por Zoom fue difícil, no me imagino al lado”, sostuvo.

Sobre la agente, evitó centrarse en sentimientos personales. “No pienso en ella. Veo a mi hija y se me nublan los pensamientos. No me genera odio, me genera ganas de volver el tiempo atrás”, expresó. Sin embargo, fue clara respecto a las responsabilidades: “Cada quien tiene que hacerse cargo de lo que hizo. Catalina estaba totalmente sana”.

También confirmó que la policía se comunicó para pedir disculpas e incluso manifestó su intención de visitar a la niña. “Valoré que se quedara en el lugar pese a las amenazas y que se haya acercado, pero esto no hubiese pasado si no hubiera sido imprudente y negligente con el manejo de un vehículo oficial”, afirmó.

Fuente: Medios

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