A un año de haber comenzado su construcción, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) empieza a mostrar avances concretos que lo posicionan como una pieza estratégica para el futuro energético argentino. El oleoducto avanza como la infraestructura clave que permitirá transformar el potencial productivo de Vaca Muerta en mayor capacidad de transporte, exportaciones sostenidas y generación de divisas.
VMOS cumple su primer aniversario como el primer desarrollo del sector petróleo y gas que se encuadra dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En apenas doce meses, la obra se consolidó como el proyecto de transporte de hidrocarburos más importante de las últimas décadas y como el eslabón indispensable para acompañar el crecimiento del shale oil neuquino.

El emprendimiento contempla la construcción de 437 kilómetros de ducto que conectarán la cuenca neuquina con el Mar Argentino, junto con una terminal portuaria en Punta Colorada, equipada con una capacidad de almacenamiento de 720.000 metros cúbicos. En su etapa final, el sistema permitirá exportaciones anuales superiores a los 15.000 millones de dólares, reforzando el perfil exportador del país en materia energética.
Desde su diseño inicial, el VMOS fue pensado para resolver uno de los principales cuellos de botella del desarrollo de Vaca Muerta: la falta de infraestructura para evacuar volúmenes crecientes de producción.
Por eso, el proyecto integra no solo el ducto principal, sino también estaciones de bombeo, instalaciones eléctricas y una terminal marítima preparada para operar a gran escala.
El salto exportador, más cerca
Las proyecciones para 2026 marcan el inicio de una etapa decisiva. Entre los hitos previstos se encuentran el Cruce Horizontal Dirigido del río Negro, nuevas pruebas hidráulicas del ducto durante el primer bimestre del año y el comienzo de la obra marina, que se extenderá a lo largo de todo el período.
Además, está planificado el inicio de la Estación de Bombeo 2 en Santa Rosa y de una tercera estación durante el primer trimestre de 2026. En paralelo, continuarán los trabajos finales en Allen, Chelforó y Punta Colorada, con el objetivo de llegar a la puesta en marcha operativa en enero de 2027.

Según las estimaciones, el oleoducto comenzará a operar con un bombeo inicial de 180.000 barriles diarios, para luego escalar hasta los 550.000 barriles por día en una segunda fase de ampliación. Ese volumen permitirá acompañar el crecimiento de Vaca Muerta y posicionar a la Argentina como un actor cada vez más competitivo en el mercado energético global.
Con avances sostenidos y plazos definidos, el VMOS se afirma como una obra estructural para el desarrollo del petróleo argentino y como una de las claves para convertir el potencial de Vaca Muerta en exportaciones concretas y crecimiento económico de largo plazo.
Fuente: Medios.




